negocios

Colgate se queda sin muelas: el petróleo le come la pasta y el dividendo tiembla

Wall Street acaba de darle el cepillazo definitivo a Colgate-Palmolive. TD Cowen rebaja la acción de Buy a Hold y le corta el precio objetivo de 96 a 85 dólares. El motivo: la guerra en Irán ha disparado el crudo y los tensioactivos derivados del petróleo –el alma de su pasta– han subido un 33,9 % en un mes. La grasa de sebo, otro ingrediente clave, se encarece un 40 % interanual. Lo que antes era un margen, ahora es una pomada.

El peor enemigo de un titan del consumo: el barril

Los números del cuarto trimestre parecían un dentífrico perfecto: 0,95 $ de EPS y 5.230 millones de ingresos, por encima del consenso. Pero el mercado mira adelante, y allí la sonrisa se tuercen. La guía de Colgate para 2026 –ventas +2 % a +6 %– se redactó cuando el barril WTI rondaba los 70 $. El 20 de marzo cerró en 98,71 $, máximo anual. TD Cowen recalcula: los mayores costes de materias primas obligarán a recortar estimaciones de beneficio en 2026 y 2027.

El problema no es solo externo. En América del Norte, Colgate lleva cinco trimestres seguidos de crecimiento orgánico negativo: el último, -1,8 %. La marca que controla 41,2 % del mercado global de pasta no logra abrir la boca a los estadounidenses. Y sin volumen, no hay precio que compense la inflación de inputs.

Dividendo en la encía: 63 años al borde del sangrado

Dividendo en la encía: 63 años al borde del sangrado

Colgate presume de 63 ejercicios consecutivos subiendo el dividendo. Esa racha convierte al papel en un «bond con sabor a menta» para fondos de pensiones. Pero el free cash flow, aunque generoso (3.634 M$ en 2025), se contrae si los márgenes siguen apretándose. La cotización ya ha perdido un 13,5 % en 30 días y se para justo en el objetivo rebajado de Cowen. A 33 veces beneficios, la acción no da margen para más recortes.

Los bajistas todavía son una excepción: solo uno de los 20 analistas que cubren el valor recomiende vender. Pero cuando el petróleo muerde, hasta el más conservador revisa la cartera. La moraleja: ni el monopolio de la pasta blinda contra el barril. Y si el crudo se queda arriba, la próxima caída será del dividendo, no del diente.