Columbia threadneedle desvela su as en la manga para 2026: <strong>alphabet</strong> lidera el aluvión de ia
El cuarto trimestre de 2025 dejó un sabor agridulce en Columbia Global Technology Growth. Mientras el S&P 500 sumaba un tímido 2,66 %, el fondo apenas rozó el 1,97 %, por debajo del 3,21 % del índice tecnológico global. La razón: la apuesta temprana por valor frente al crecimiento y una concentración en los gigantes que ya no necesitan presentación.
La carta a inversores que acaba de filtrar la gestora desvela el nombre que más peso arrastra en la cartera: alphabet. El último tramo del año catapultó sus acciones un 25 % en apenas doce semanas. El detonante fue Gemini 3, la familia de modelos que Google presentó en noviembre y que devolvió a la compañía el cetro de la innovación en inteligencia artificial. Wall Street, que hasta entonces la miraba por el retrovisor de Microsoft y OpenAI, recalibró el precio al alza.
Cuando el pentágono decide apostar por mountain view
Lo que pocos analistas incorporaron en sus modelos fue la oleada de contratos institucionales que llegaron después de la keynote. El Departamento de Defensa cerró un acuerdo multimillonario para servicios de nube impulsados por los chips TPU v6. Al mismo tiempo, Anthropic —la start-up rival de OpenAI— se comprometió a consumir hasta un millón de esos procesadores para entrenar sus propios modelos. La moraleja: cuando el poder adquisitivo del Estado se alinea con la demanda privada, los márgenes de Google Cloud dejan de ser una línea secundaria del informe trimestral.
El resultado es una cifra redonda que suena a golpe sobre la mesa: por primera vez en su historia, alphabet cerró un ejercicio con 400 000 millones de dólares de facturación. El mercado le ha premiado con una capitalización de 3,4 billones —sí, billones— y un 82 % de revalorización en doce meses. Columbia Threadneedle, que entró en el valor cuando aún cotizaba por debajo de los 170 dólares, ha quintuplicado la posición en apenas dos años.

El giro hacia el valor que nadie vio venir
El fondo no solo se queda con alphabet. La rotación hacia large-cap value le llevó a desprenderse de posiciones en semiconductores de segunda fila y a cargar contra las fintech sobrevaloradas. La tesis: los recortes de tipos de la Reserva Federal han tocado techo y la inflación se ha estabilizado en el 2,2 %. En ese escenario, los flujos de caja predecibles valen más que las promesas de crecimiento a cinco años vista.
¿El riesgo? Quedarse fuera del próximo ciclo de innovación. Por eso Columbia mantiene una ponderación del 8 % en Meta, otro 6 % en Microsoft y un 4 % en Taiwan Semiconductor. El resto del petróleo tecnológico está guardado en nombres que ya no necesitan presentarse: Apple, Nvidia y, cómo no, alphabet.
Los gestores concluyen la misiva con una predicción que no admite réplica: la economía estadounidense crecerá el 2,4 % en 2026, impulsada por la demanda corporativa y el gasto en infraestructura digital. Si el pronóstico se cumple, el desempeño del fondo debería superar el doble dígito sin necesidad de buscar diamantes en bruto. A estas alturas, la rentabilidad ya no se caza; se hereda.