Cosan dispara 58% menos deuda y wall street aún no se fía: la ganancia está en el timing
Cosan acaba de demostrar que puede deshacerse de más de la mitad de su deuda en doce meses y el mercado le responde con un espasmo de indiferencia. La brasileña cerró 2025 con un rojo de R$ 9,7 mil millones, apenas 3% peor que el año previo, mientras su deuda neta se desplomó al mismo ritmo que lo hacía el Real frente al dólar. El ADR (CSAN) cotiza hoy a precio de ganga, pero Goldman Sachs se mantiene en «neutral» con un target de R$ 6: no es miedo, es desconfianza selectiva.
La cuenta de raízen rompe la armonía
El grueso del descalabro viene de la cuenta de resultados de Raízen, el gigante de joint venture que cargó con R$ 55,3 mil millones de pasivos a diciembre. Los ajustes por deterioro no monetarios elevaron la pérdida del cuarto trimestre a R$ 5,8 mil millones. Sin ese efecto, la pérdida se reduce a R$ 713 millones, una cifra que ya encaja en la lógica de una compañía que vende combustible y azúcar en un año de commodities descoyuntadas.
El truco contable no es flor: Cosan colocó acciones de Rumo, se llevó dinero fresco de ofertas públicas y aprovechó el tipo de cambio para recortar pasivos. El resultado neto es una hoja de balance 58% más ligera que doce meses antes. El problema es que el flujo de caja operativo sigue sangrando y Raízen no da señales de poder pagar la cuenta sola.

El adr que se dispara cuando el azúcar se ponga cara
Wall Street tiene la vista puesta en el éxito de la desapalancada, pero también en el precio internacional del etanol. Cada centavo que sube el bioetanol le añe centavos de dólar al ebitda de Cosan. El analista Bruno Amorim, en Goldman, cree que la actual cotización ya desconta un ciclo alcista de commodities que aún no ha llegado. Su consejo: esperar. El timing, esa virtud que separa al inversor del jugador, apunta a que la acción podría duplicarse si el etanol repunta y Raízen refinancia su pila de deuda antes de que venzan los primeros bullet bonds en 2027.
Mientras tanto, los fondos de cobertura que entraron por el lado de la timba ven en CSAN un call option barato sobre la recuperación de Brasil. La volatilidad es brutal: 30% de rango mensual. Pero la empresa ya no es un pozo sin fondo; es un pozo con escalera, aunque la luz del fondo aún no se ve.
La moraleja: cuando la deuda baja más rápido que los ingresos, el margen de error se estreje. Cosan se ganó el derecho a respirar, no al aplauso. El mercado le dará la segunda oportunidad, pero solo si el azúcar —y la política energética de Brasilia— la acompañan. Hasta entonces, el ADR seguirá siendo el juguete preferido de quienes creen que Brasil puede más que su propio pesimismo.
