Coty se derrumba: demandas, números rojos y un ceo interino que admite el fracaso

Coty huele a quemado. El gigante de la belleza que perfumea a Gucci y maquilla a CoverGirl acumula un 34 % de caída en bolsa en lo que va de 2026 y enfrenta una lluvia de demandas colectivas que acusan a la dirección de vender humo a los inversores. La cotización se desplomó un 22 % en 48 horas después de que la compañía confesara que ni la IA ni los lanzamientos nuevos habían logrado frenar la sangría en Consumer Beauty.

El 4 de febrero pasado, tras el cierre, llegó el golpe de gracia: ingresos apenas +1 %, EBITDA ajustado -15 % y guía para 2026 retirada. Markus Strobel, hasta entonces presidente del consejo, asumió la CEO interina el 1 de enero y no se anduvo con eufemismos: «Nuestros resultados han sido decepcionantes y el precio de la acción lo refleja». La moraleja: hasta los centenarios pueden tropezar si la promesa no cuadra con la caja registradora.

La hora de los abogados

Robbins LLP, Rosen Law y otras seis firmas han puesto el contador a cero: cualquiera que comprara COTY entre el 5 de noviembre de 2025 y el 4 de febrero de 2026 puede sumarse a la demanda. El argumento es demoledor: la dirección presumía de «momentum» en la segunda mitad del ejercicio miente sobre la caída de márgenes en Consumer Beauty y la desaceleración de las fragancias de lujo. La realidad: más gasto en marketing, menos demanda y un canal de perfumes Prestige que se estanca pese de tener en cartera a Burberry y Hugo Boss.

Wall Street castiga con el pie. S&P Global rebajó la perspectiva a negativa y advierte que si la compañía no baja el apalancamiento por debajo de 4× en 2027, otro recorte de rating es cuestión de meses. La deuda, junto a la erosión de margen bruto proyectado (-2/-3 % en el trimestre en curso), convierte cada punto de venta en una trinchera.

¿Hay algo que salvar?

¿Hay algo que salvar?

Los analistas se agarran a un clavo ardiendo: el precio objetivo medio de 20 casas se sitúa en 5,34 dólares, casi el doble del cierre del 26 de marzo (2,66 $). Pero la confianza es frágil: Citigroup, RBC y Barclays convergen en 4,50 $, lo que implica un upside de 70 % si —y es un «si» gordo— Strobel logra estabilizar la tormenta de costes y devolver brillo a las marcas de masas.

Mientras tanto, los fondos de índice que replican al S&P SmallCap 600 —donde Coty sigue cotizando— se frotan los ojos: la pérdida de 1.200 millones en capitalización en tres meses duele más que un lápiz labial roto en la bolsa de un influencer.

La moraleja llega perfumada, pero con sabor a pólvora: cuando la promesa de crecimiento choca con la contracción del bolsillo del consumidor, ni los nombres más glamurosos del planeta salvan a la acción. Coty tiene la piel sensible y los inversores, ahora, exigen bálsamo de verdad.