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Denso se retira del asalto a rohm: toyota se repliega ante la resistencia del chipmaker

Toyota, a través de su subsidiaria Denso, ha decidido dar marcha atrás en su oferta para adquirir Rohm, un fabricante de semiconductores crucial para la industria automotriz. La maniobra, que valoraba a Rohm en 1,3 billones de yenes (8.200 millones de dólares), se desmorona ante la firme negativa del chipmaker a ceder en sus condiciones.

Un acuerdo que nunca llegó: la estrategia de toyota en juego

La comunicación oficial de Denso, fría y concisa, deja claro el panorama: “No hemos logrado obtener el respaldo de Rohm para la propuesta de adquisición. La empresa está evaluando sus opciones, incluyendo la posibilidad de retirarse, aunque aún no se ha tomado una decisión final.” La situación es delicada, considerando que Denso ya poseía un 5% de las acciones de Rohm, un actor clave en la producción de semiconductores de alta eficiencia, especialmente para vehículos eléctricos.

La alianza estratégica anunciada el año pasado entre ambas compañías, centrada en circuitos integrados para vehículos eléctricos, se ve ahora empañada por este revés. La oferta inicial de Toyota, lejos de convencer a Rohm, se considera insuficiente para justificar una adquisición.

Rohm busca nuevos aliados

Rohm busca nuevos aliados

Mientras Denso se repliega, Rohm se centra ahora en explorar otras opciones. La compañía ha manifestado su intención de dialogar con Toshiba y Mitsubishi Electric para integrar sus Negocios de semiconductores de potencia. Esta estrategia podría permitir a Rohm fortalecer su posición en un mercado altamente competitivo y en constante evolución, sin depender de la injerencia de Toyota.

La decisión de Denso de abandonar la operación revela la complejidad del mercado de semiconductores y la creciente resistencia de los fabricantes a las grandes adquisiciones. La batalla por el control de la cadena de suministro automotriz se intensifica, y Rohm, con su experiencia en tecnología de silicio de carbono, se erige como un actor clave en este panorama.

La cifra: 1,3 billones de yenes. Una apuesta fallida para Toyota, que ahora deberá replantearse su estrategia de expansión en el sector de semiconductores.”n