Deutsche bank: ex-banquero acusa a sewing de orquestar un 'falso relato'
Un escándalo financiero de proporciones épicas sacude a Deutsche Bank: Michele Faissola, ex alto ejecutivo y actual director de la oficina familiar del jeque Hamad bin Khalifa Al Thani, demanda a la entidad por casi 440 millones de libras, acusándola de convertirle en chivo expiatorio de un fiasco contable de 11.000 millones de libras. La batalla legal, que se desarrolla en el Tribunal de lo Civil de Londres, pone en tela de juicio la gestión de Christian Sewing, actual CEO de Deutsche Bank, en su papel de jefe de auditoría interna en 2013.
La trama de las 'enhanced repo deals'
La raíz del problema se encuentra en unas operaciones de 'enhanced repo deals', acuerdos de recompra con características particulares que, según la denuncia, permitieron a Deutsche Bank ocultar la verdadera magnitud de sus préstamos a otros bancos. A través de estas transacciones, la entidad logró reducir en la contabilidad la cifra de apalancamiento que realmente estaba asumiendo. La cifra, según los demandantes, es de 11.000 millones de libras, una suma que, de haber sido revelada, habría alterado la percepción del riesgo que Deutsche Bank asumía.
Pero hay un detalle que complica la situación: Faissola y otros tres ex traders alegan que Sewing, entonces responsable de auditoría, estaba al tanto de estas operaciones, pero aun así inició una investigación bajo falsos pretextos. Una investigación que, paradójicamente, obligó a Deutsche Bank a reevaluar sus cuentas y a restarle valor a los activos, revelando el engaño.

De la cárcel a la exoneración: un proceso judicial turbio
La historia no termina ahí. Tras la salida de Faissola de Deutsche Bank, él y otros traders fueron objeto de un proceso penal en Milán, que se basó en parte en un informe de auditoría supervisado por Sewing. Fueron condenados inicialmente a penas de hasta cuatro años y ocho meses por abetting false accounting y market manipulation, pero posteriormente fueron exonerados por un tribunal de apelaciones. Lo que nadie cuenta es que, según los demandantes, el banco fabricó detalles sobre el incidente para desviar la atención de los altos ejecutivos.
Según la demanda, el informe elaborado por Sewing fue “falso y engañoso”, y el procedimiento disciplinario del banco fue “defectuoso”, buscando culpar a los traders mientras se ocultaban las verdaderas razones de la corrección contable. Deutsche Bank, por su parte, ha negado rotundamente las acusaciones y se ha comprometido a defenderse “con firmeza” en los tribunales.
El caso, que se estima en más de 600 millones de libras, no solo expone las turbias prácticas contables de Deutsche Bank, sino que también pone en cuestión la integridad de sus procesos internos de auditoría y la posible complicidad de sus máximos responsables. La cifra de 11.000 millones de libras sigue siendo el eje central de un debate que podría tener consecuencias trascendentales para el futuro de la entidad.