Disney+ factura 1.300 m$ de beneficios y deja de sangrar: la guerra por el streaming entra en rentabilidad
Disney+ ha dejado
de ser el agujero negro de Disney. El servicio, lanzado cuatro años después de que Netflix dominar el streaming, acaba de facturar 1.300 millones de dólares de beneficio operativo en el último año fiscal. Una cifra que multiplica por nueve el resultado previo y que, de confirmarse la previsión interna, trepará hasta los 2.100 millones en 2026.De perder 1.000 m$ a ganar 450 m$ en un trimestre
El giro es tan brusco como rentable. En el primer trimestre de 2026 el segmento DTC (directo al consumidor) ya aportó 450 millones de dólares de ingreso operativo, un 72 % más que hace doce meses. La clave: la base de suscriptores crece, el gasto fijo de contenidos se diluye y los anuncios empiezan a llenar la caja. El consejo cree que la división alcanzará un margen del 10 % este año. Con una facturación anualizada de 21.400 millones, ese punto porcentual extra se traduce en 2.100 millones de beneficio neto.
El objetivo, sin embargo, sigue lejos de Netflix. La plataforma de Reed Hastings cerró 2025 con un margen operativo del 29,5 % y apunta al 31,5 % en 2026. Disney admite que ni soñando alcanzará ese nivel, pero los analistas internos barajan un escenario conservador: llegar al 20 % en cinco años. Si la hipótesis se cumple y la facturación crece un 10 % anual compuesto, el beneficio operativo treparía hasta los 6.300 millones en 2030. Un salto del 388 % respecto a la cifra actual.

El precio de la recuperación: menos estrenos, más anuncios
La cuenta no incluye la factura de las películas de 200 millones que antes justificaban taquilla y merchandising. Ahora Disney+ prioriza series de presupuesto medio y planes con publicidad. El consumidor paga menos, pero ve spots. El mercado lo acepta: los suscriptores de Disney+ y Hulu suman ya más de 150 millones, y el churn se mantiene estable.
Wall Street castiga el título: Disney cotiza en 92 dólares, un 26 % por debajo del máximo anual. Los inversores desconfían de la guerrilla por la atención y del gasto deportivo de ESPN, que aún arrastra pérdidas. Pero dentro de la compañía hay un grito contenido: por primera vez el streaming no roba, da dinero. Y si el plan se sostiene, el ratón podría convertirse en el gato que se comió al perro mayor.
