Disney ya gana 1.300 m$ en streaming y promete duplicarlo: la revancha contra netflix empieza ahora
La plataforma que llegó tarde al festín ahora se sirve el postre. Disney+ y Hulu acaban de dejar 1.300 millones de dólares de beneficio operativo en el bolsillo del ratón en el ejercicio 2025, nueve veces más que un año antes. La cuenta se dispara otro 72 % en el primer trimestre fiscal, hasta 450 millones. Lo que era un agujero negro hace apenas 36 meses se ha convertido en la gallina de los huevos de oro del conglomerado.
El margen prometido del 10 % empieza a parecer conservador
Los estudios de Burbank proyectan un margen del 10 % para todo su negocio directo al consumidor en 2026. Con 21.400 millones de facturación anualizada, eso se traduce en 2.100 millones de beneficios operativos, un 62 % adicional. La progresión no es lineal: es una curva que se dobla hacia arriba gracias a la densidad de suscriptores y a la tija que ha cerrado en gasto de contenidos. Netflix, con su 29,5 % de margen, sigue a años luz, pero la brecha ya no es infinita.
La clave está en el efecto palanca: cada nuevo cliente añade casi coste cero. Disney aprovecha catálogos amortizados hace décadas y franquicias que se pagan solas. Star Wars, Marvel y Pixar no necesitan presentación; necesitan reciclaje. El CFO Hugh Johnston lo resume en una frase para inversores: «Escalamos ingresos sin escalar costes fijos al mismo ritmo». Traducción: el margen se expande más rápido que la facturación.

De perdedor a candidato a un 20 % de margen en cinco años
Los analistas de suscripción que aún ven a Disney como el alumno aventajado del último curso se equivocan de década. El modelo ya no es el de 2019. La compañía ha desplegado un plan de precios dinámicos, publicidad dirigida y bundles que atan al cliente como las serpientes de Medusa. Si mantiene un crecimiento del 10 % anual hasta 2030, la misma proyección apunta a 6.300 millones de beneficio operativo, casi cuatro veces el actual. El 20 % de margen dejaría de ser ciencia-ficción.
Pero hay una trampa: el contenido frescos. El público castiga con fugas masivas cualquier temporada floja. Disney ha anunciado una reducción del 25 % en gasto de producción generalista para centrarse en IP de alto impacto. Apuesta todo al rojo y al azul de Spider-Man y a la galaxia muy, muy lejana. Si falla, el castillo de naipes se derrumba; si acierta, el 20 % se queda corto.
Wall Street empieza a mover fichas. El consenso de Refinitiv eleva el precio objetivo a 135 dólares, un 30 % por encima de la cotización actual. Los fondos de cobertura que descontaban la muerte del cable ven un activo subestimado que genera cash para financiar parques, cruceros y merchandising sin endeudarse. El streaming ya no es el futuro; es la autopista de peaje que sostiene al resto del imperio.
La moraleja: llegar tarde no significa llegar tarde para siempre. Disney ha pasado de pagar por entrar al club a cobrar por ser portero. Y aún le quena recargar la puerta.
