Dominion enciende el ventilador más grande de ee.uu. y apunta al negocio que nadie ve
La primera turbina del parque eólico más grande de Estados Unidos ya gira frente a Virginia. Dominion Energy ha conectado esta semana el primer aerogenerador de Coastal Virginia Offshore Wind, un proyecto de 2,6 GW que alimentará 660.000 hogares y que servirá de ancla a un plan de inversión de 64.700 millones de dólares que apenas comienza.
La compañía ha tardado menos de cinco años en pasar del papel al mar. El parque costará 11.500 millones, pero esa cifra apenas es un apéritivo: 54.800 millones irán a parar a la red de Virginia, donde 450 centros de datos de 50 empresas distintas ya consumen electricidad a golpe de contrato. La demanda firme ha escalado hasta los 48,5 GW, una cifra que duplica la potencia que Dominion tenía comprometida hace apenas tres años.
El dividendo que no crece y la deuda que sí
El relato de crecimiento tiene un pie de foto incómodo: el dividendo se ha congelado desde 2020 y el ratio de pago se sitúa en el 74 % de los beneficios previstos para 2026. La deuda sube, aunque la agencia S&P mantiene el grado BBB+, y el precio de la acción cotiza a 16-17 veces las ganancias estimadas de 2026. No es barato para una utility que promete un crecimiento anual del 5-7 % hasta 2030.
Los inversores que buscan una rentabilidad inmediata encuentran un 4,4 % de yield, pero quienes esperan revalorización deberán tragarse varios años de autocolocación de deuda y ausencia de aumentos de dividendo. La dirección calcula que la suma de dividendo más apreciación puede entregar un 9-11 % anual, pero el mercado ya ha descontado parte de ese escenario.

Virginia se ha convertido en el paraíso de los data centers y dominion cobra peaje
Mientras California debate moratorias y Europa ahoga los proyectos con burocracia, Virginia ha aprobado licencias a ritmo de fábrica. La proximidad a los puntos de desembarco de cables submarinos y a Washington convierte al estado en el hub de hiperscalers del Este. Dominion no solo vende electricidad; cobra por construir líneas, subestaciones y redes de última milla que difícilmente podrán ser usadas por otra compañía.
El modelo recuerda al de los ferrocarriles del siglo XIX: quien pone la vía férrea decide quién viaja y cuánto paga. En este caso, la vía es cable de cobre y fibra, y los pasajeros son Amazon, Microsoft y Google. La diferencia es que la vía no se deprecia: se revaloriza cada vez que se enciende un nuevo servidor.
La primera turbina eólica es solo el símbolo. Lo que importa es el contrato a 30 años que Dominion ha firmado con sus propios clientes, la red exclusiva que ha tejido y la deuda que ha asumido para que nadie más pueda replicarla. Cuando el parque esté completo, a principios de 2027, el flujo de caja se volverá un río lento y constante que pagará intereses, mantendrá el dividendo y, quizá, devuelva la sonrisa a los accionistas que hoy pagan 16 veces beneficios por una historia que aún no ha terminado de escribirse.
