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Eaglebank blinda su consejo y tumba la revuelta de diligence capital

EagleBank ha cerrado la puerta de golpe a Diligence capital Management. El pequeño fondo activista que intentaba colar tres consejeros en la junta del banco de Maryland ha visto cómo su propuesta ha sido declarada nula por la propia entidad, que ya ha enviado a los accionistas una papeleta sin sus candidatos.

La jugada defensiva de eaglebank

El argumento es técnico, pero demoledor: Diligence no figura como accionista registrado y, además, su aviso incumple los estatutos reformados por Eagle. Con menos del 0,1 % del capital —27.500 acciones—, el fondo ni siquiera tiene voz formal para proponer cambios. Así lo comunicó el banco la semana pasada a sus inversores, en una carta que suena a golpe de efecto.

En lugar de los tres nombres de Diligence, la papeleta incluye a Trevor Montano, ex responsable de inversiones del Tesoro de EE.UU. y fundador de West Potomac capital. La junta del 14 de mayo ratificará su entrada y, de paso, blindará al equipo actual. Jim Soltesz, presidente de Eagle, defendió la elección: “Su experiencia en instituciones financieras es clave para diversificar la cartera y fortalecer depósitos”. Lo que no dijo: Montano también es un escudo contra la insurgencia.

El fondo activista se repliega sin descartar guerra

El fondo activista se repliega sin descartar guerra

Jim Abbott, CEO de Diligence, prefiere no enterrar recursos en un pleito que considera estéril. “El mejor camino es centrarse en la reconversión del banco”, declaró a American Banker. Pero dejó la daga clavada: “Si no hay progreso, llegará el momento de algo disruptivo”.

EagleBank lleva dos trimestres seguidos en rojo: −69,8 M$ y −67,5 M$. Su negocio, hiperconcentrado en comercial real estate, sigue lastrado por préstamos tóxicos heredados. En 2022 pagó 22,9 M$ de multa por insider lending; su expresidente, Ronald Paul, fue expulsado del sector. Ahora buscan nuevo CEO: Susan Riel anunció su retirada en noviembre.

Mientras tanto, Diligence exige un plan trienal de rentabilidad con incentivos ligados a KPIs duros y transparencia total sobre la venta de préstamas fallidos. La batalla no está liquidada: si un juzgado les da la razón, Eagle deberá reimprimir papeletas y aplazar la junta. Pero el reloj corre contra el activista. Y el banco ya ha marcado territorio.