Ecolab se traga a coolit por 4.750 m$ y apunta al 20 % de margen en 2027

Ecolab acaba de firmar el talón más gordo de su historia: 4.750 millones de dólares en metálico por CoolIT Systems, la canadiense que enfría chips directamente en la vejiga del servidor. La operación, pactada con KKR, se cerrará en el tercer trimestre de 2026 y deja a la multinacional del agua con un palancazo de 3 veces ebitda que promete rebajar a 2 en dos años. La factura se pagará con caja y nuevos préstamos, pero el mensaje es otro: el negocio del líquido ultrapuro ya no es un complemento, es el motor.

De los químicos al silicio: por qué importa este salto

CoolIT factura 550 millones con márgenes del 30 % y crece al 30 % anual en un nicho que apenas ha penetrado el 5 % de los data centers. Ecolab no compra una ‘hardware house’; compra una suscripción perpetua a la obsesión por la densidad de computación. Cada nueva GPU de NVIDIA o AMD que se instala genera más calor que una estufa industrial y necesita un circuito cerrado de refrigerante que se renueva cada ciclo de chip. Ahí entra el modelo recurrente de Ecolab: venta del CDU, seguida de litros de fluido, placas frías y alertas 3D TRASAR que avisan antes de que el servidor se derrita.

La jugada encaja como un guante en la división Global High-Tech, nacida tras la compra de Ovivo en 2025. La compañía ya trata el agua que fabrica los wafers en 70 futuras fab, y ahora controla también el último eslabón antes que el bit se convierte en dinero: la temperatura. Con ello, Ecolab pasa de vender químico a cobrar por “grados celsius ahorrados”, un salto de valor que multiplica por 3 a 5 el ticket medio por cliente data center.

Cuentas y cronograma: el guiño a los fondos de dividendos

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Christophe Beck, CEO, repite hasta la saciedad: la meta de margen operativo>20 % en 2027 no se toca. Para los inversores que han visto cómo el título se ha doblado desde 2020, la promesa es música: crecimiento del 12-15 % en EPS para 2026 y 2027, aunque este año el interés del préstamo restará “un puñado de céntimos”. El mercado ha castigado el anuncio con un –3 % inicial, pero el flujo libre que generarán 1.000 data centers bajo contrato debería devolver la confianza antes de que expire el plazo de integración, fijado en “trimestres, no lustros”.

La apuesta es clara: si la adopción de refrigeración líquida se dispara como pronostican los 50 GW adicionales de demanda AI, Ecolab habrá pagado 8-9 veces ebitda por un activo que dentro de cinco años valdrá el triple. De lo contrario, seguirá siendo el rey del agua industrial con una deuda cómoda y un cash flow tan predecible como el chorro de un grifo. Lo que nadie discute es que, desde hoy, cada vez que un servidor suda, Monchi Sánchez recordará esta operación.