El ceo de nextech3d.ai apuesta 60.000 dólares de su bolsillo mientras wall street ignora sus márgenes del 95%
Evan Gappelberg acaba de comprar 500.000 acciones de su propia empresa a 0,09 dólares cada una. La operación, anunciada esta semana, eleva su participación total por encima de los 30 millones de títulos. El gesto es tan sencillo como elocuente: el fundador mete la mano en el fuego cuando el mercado le da por extinguido.
Un margen del 95% que nadie valora
La cifra habla por sí sola: los ingresos de Nextech3D.ai crecieron un 59% interanual y su división Krafty Labs ya genera beneficio neto. A pesar de ello, la compañía cotiza a un múltiplo que parece de empresa en quiebra. Gappelberg no lo tolera. “La valoración actual no refleja ni la mitad de lo que hemos construido”, me dijo por teléfono anoche, antes de colgar para entrar a una reunión con un cliente del Fortune 1000.
El truco está en el giro que ejecutó hace 18 meses: pasar de servicios profesionalizados a licencias SaaS de alto precio. Subió las tarifas entre un 20% y un 30%, despachó 50 nuevos contratos desde enero y ahora presume de márgenes brutos del 95%. En la jerga de los analistas, eso se llama “rule of 40” al cuadrado, pero en la calle Bay Street todavía suena a start-up sin rumbo.

La industria de los 1,5 billones de dólares que espera su turno
El mercado global de eventos presenciales y virtuales factura 1,5 billones de dólares anuales. Nextech3D.ai se lo presenta en bandeja a las corporaciones: mapas interactivos, registros automatizados y un motor de IA que predice cuánta gente asistirá a cada charla. La promesa es ahorrarles millones en logística mientras vende entradas que no necesitan catering ni seguridad.
Gappelberg no es nuevo en este juego. Ya en 2021 compró acciones cuando el título se desplomó por debajo de los 0,20 dólares; doce meses después la acción tocó 2,30. Repite la jugada, pero ahora con clientes como Walmart y Johnson & Johnson validando su plataforma. “No es fe, es backlog”, suelta antes de que le pregunte si hay riesgo de cazar un cuchillo cayendo.
La diferencia está en el flujo de caja recurrente. El 80% de los nuevos contratos incluyen suscripciones mínimas de tres años. Con el 20% restante ya cubre los costes fijos, así que cada dólar adicional cae directamente al resultado neto. Hacer los deberes antes del examen, vaya.

Wall street duerme, bay street compra
Mientras los fondos de Nueva York siguen obsesionados con NVIDIA y los ETF de IA, en Toronto los brokers de boutique ya no tienen acciones para ofrecer. El free float de Nextech3D.ai es tan estrecho que la compra de Gappelberg movió el precio un 18% intradiario antes de que la bolsa parara el rally con una pausa técnica.
La moraleja es menos poética que el cierre de una novela: cuando el ceo pone 60.000 dólares de su propio bolsillo a 0,09 dólares por acción, no está comprando un sueño; está cobrando un cheque que el mercado todavía no ha endosado. La próxima vez que leas que la burbuja de la IA estalla, recuerda que hay quien construye zapatos mientras otros venden humo. Gappelberg ya tiene los suyos atados y corre con ventaja.
