El fondo de janus henderson que se queda en rojo cuando el mundo gana un 3%
Janus Henderson Investors acaba de hacer público el balance del cuarto trimestre de 2025 de su Global Sustainable Equity Fund y la cuenta no sale: -1,72 % cuando el MSCI World se anotaba un +3,12 %. La brecha duele más si se tiene en cuenta que fue precisamente el último tramo del año el que disparó las cotizaciones: los índices marcaron máximos históricos gracias a la liquidez barata, la resaca alcista de la IA y la euforia por la electrificación.
El fondo, que promete rentabilidad y sostenibilidad, se quedó atrás por dos apuestas que se volvieron contra él: la selección de valores dentro de industriales y financieras restó puntos, mientras que la menor exposición a la parte más cíclica de la bolsa —inmobiliaria— y una mano segura en sanidad apenas lograron suavizar el rasguño.
La apuesta por uber se convierte en lastre
Entre los ‘top five’ del fondo brilla Uber, pero no precisamente por méritos propios. La firma de transporte bursatilizó a 69,18 dólares el pasado 27 de marzo y acumula un -8,91 % en lo que va de mes; en doce meses se deja un -5,05 %. El equipo de gestión justifica la posición —1.700 millones de capitalización dentro del fondo— argumentando que Uber sigue generando free cash flow y que su plataforma reduce costes al usuario y sube la utilización de vehículos, alimentando la economía circular. Pero la carta a los inversores reconoce que el dolor viene de la acelerada carrera hacia la conducción autónoma —que podría erosionar la ‘moat’ de la red de conductores— y del rumor de que Amazon planea desembarcar en el reparto exprés de alimentación.
Janus Henderson no está solo: 147 fondos de cobertura tenían a Uber en cartera a cierre de 2025, cuatro más que el trimestre anterior, según nuestro tracker de posiciones. La masa busca un giro de timón que, de momento, no llega.

¿Qué viene ahora?
El gestor mantiene la apuesta por compañías con ventajas competitivas arraigadas y exposición a tendencias estructurales de varios años, pero admite que el terreno se complica: tipos más altos que en 2021, desaceleración visible en China y tensiones geopolíticas que recortan los márgenes. La cartera se ha vuelto más selectiva —menos real estate, más cash— y contempla nuevas entradas en semiconductores ligados a la electrificación y en software de eficiencia energética.
La moraleja es clara: cuando la marea sube, incluso los barcos con lastre flotan; pero si el viento cambia, solo avanzan los que llevan velas bien ajustadas. Janus Henderson ha descubierto que la suya se quedó corta en plena tempestad tecnológica. Los inversores que pagaban por rentabilidad y sostenibilidad empiezan a mirar el reloj: en 2026 quieren números verdes, no solo promesas verdes.
