El frenazo de la ia: ¿se acabó la fiesta de las tecnológicas?
El brillo deslumbrante de las acciones de inteligencia artificial (IA) que inundó los mercados en 2025 se ha atenuado considerablemente. Tras un rally impulsado por el lanzamiento de ChatGPT a finales de 2022, ese torbellino de euforia parece haberse calmado, dejando a muchos inversores cuestionándose si la promesa de la IA está cumpliendo con las expectativas, o si el mercado ha sido víctima de una burbuja inflada por la especulación.
La dura realidad: la rentabilidad importa más que la promesa
Sandisk lideró la estampida con una subida vertiginosa del 559% en 2025, mientras que Palantir Technologies (NASDAQ: PLTR) vio su valor dispararse un 135%. Nvidia (NASDAQ: NVDA), como gigante del sector, experimentó un crecimiento más moderado del 36%, pero incluso su tamaño no fue suficiente para impedir un cierto enfriamiento.
Ahora, la situación ha cambiado drásticamente. Nvidia, pese a su dominio, ve sus acciones estancadas en los niveles de septiembre pasado. Palantir ha retrocedido a cotizaciones propias de mediados de 2025. La lección es clara: estar en el negocio de la IA no es suficiente. La rentabilidad, la base de cualquier inversión sólida, se ha convertido en el nuevo factor determinante. Demasiadas empresas no están generando los beneficios que justifican sus elevadas valoraciones.
La cifra habla por sí sola: Palantir, con una capitalización bursátil de 330 mil millones de dólares, obtuvo un beneficio neto de 1,6 mil millones en 2025. Una cifra que, a pesar de las expectativas de crecimiento para este año y el siguiente, resulta desproporcionada en relación con su valor en el mercado.

¿Data centers y eficiencia energética: las nuevas estrellas?
Pero no todo está perdido. Empresas que operan centros de datos con IA y que, lo que es más importante, generan beneficios tangibles, están desafiando la tendencia. Digital Realty (NYSE: DLR) logró aumentar sus ingresos en un 10% el año pasado y, aún más significativo, incrementó sus beneficios operativos en casi un 40%. Este rendimiento constante ha mantenido su cotización en una tendencia alcista desde 2023.
La clave está en ofrecer soluciones que aporten un valor real. Los artificial intelligence “agents”, esos asistentes digitales basados en chat, han demostrado ser una fuente de decepción para muchos CEOs, según un reciente estudio de PwC. El 56% de los encuestados no ha visto ningún beneficio fiscal de sus inversiones en IA. NiCE (NASDAQ: NICE), con sus soluciones de atención al cliente automatizadas, es una excepción que confirma la regla, liderando el mercado de centros de contacto como servicio durante 11 años consecutivos gracias a su tecnología y plataforma.

La energía, un factor clave que nadie quiere ver
Quizás el efecto más subestimado del auge de la IA es la presión que está ejerciendo sobre la red eléctrica global. La Agencia Internacional de la Energía (IEA) prevé un crecimiento del 15% anual en el consumo eléctrico de los centros de datos hasta 2030, ¡cuatro veces más rápido que el crecimiento general del consumo energético! El aumento de los precios de la electricidad agrava aún más los problemas de costes operativos.
Sin embargo, el sector está respondiendo. Los chips de Arm Holdings (NASDAQ: ARM) se están convirtiendo en favoritos para los centros de datos de IA gracias a su eficiencia energética, consumiendo menos de la mitad de la energía que sus competidores. La propia forma en que se suministra la energía a los servidores está siendo reevaluada. Los sistemas de alimentación de 415 voltios de corriente alterna (AC), tradicionalmente utilizados, son menos eficientes que los sistemas de 800 voltios de corriente continua (DC). Esto augura un futuro prometedor para empresas como Vertiv (NYSE: VRT), que planea lanzar sus nuevos sistemas de 800 voltios para hardware Nvidia a finales de este año.
La inversión en IA ya no puede ignorar los costes energéticos. La competencia en este frente será un factor crucial para determinar el éxito a largo plazo.
