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El petróleo de irán dispara el coste del jet y parte la aviación en dos bandos

El barril de la guerra enciende los motores de los aviones y las cuentas de resultados de las aerolíneas. El conflicto en Irán ha empujado el precio del jet a máximos de varios años y el sector se ha partido en dos: los que pueden trasladar la factura al pasaje y los que se la comen con patatas. Delta y United ya han subido tarifas futuras un 81 %; Alaska y Spirit se agarran al timón con los dientes.

Refinería propia, margen ajeno

La clave está en el origen del combustible. Delta opera la refinería Monroe Energy en Pennsylvania, un activo que le permite producir parte de su queroseno y capturar el margen de refinación en lugar de pagarlo. Morgan Stanley eleva la meta de ingresos del primer trimestre y calcula que, a partir del segundo trimestre, ese activo blindará la cuenta de explotación. El resto de la flota compra al contado y paga sobrecoste: 400 millones de dólares extra por compañía solo entre enero y marzo, según Raymond James.

Alaska, atrapada en la costa Oeste donde los márgenes de refino son los más abusivos, ha montado un espectáculo logístico: compra combustible en Singapur, lo mete en buques cisterna y lo cruza el Pacífico. Le sale más barato que comprar en Los Ángeles aun después de un 400 % de encarecimiento del margen desde febrero. La acción se desplomó un 6 % cuando admitió que la pérdida del primer trimestre será peor de lo previsto.

Recortes de rutas y vuelos fantasma

Recortes de rutas y vuelos fantasma

La única palanca que queda a los débiles es recortar asientos. Alaska, Delta y Southwest han empezado a desprogramar vuelos domésticos que hace meses anunciaban como crecimiento. Spirit baja precios un 27 % para llenar lo que queda y United despacha red-eyes: despega al alba, aterriza al amanecer, exprime cada gota de queroseno. Savanthi Syth resume la jugada: «Nos están vendiendo agilidad cuando en realidad es miedo».

El efecto dominó llegará al bolsillo del viajero y al presupuesto de las empresas. Joe Brusuelas avisa: el coste del viaje de Negocios subirá entre un 15 % y un 20 % en los próximos meses. Si la demanda se resquebraja, la próxima estación será la de despidos. La aviación ya no mira al cielo; mira la bomba de combustible y calcula cuánto aguanta antes de estrellarse.