Exxonmobil gana una fortuna con el petróleo a 100 dólares

El precio del Brent ha cruzado la barrera de los 100 dólares por barril y ExxonMobil está recogiendo una cosecha que pocos anticipaban a principios de año. Cuando enero arrancó con el crudo en torno a los 60 dólares, nadie en el mercado tenía en el radar un conflicto con Irán que dispararía las cotizaciones hasta niveles no vistos en años. Ahora mismo, la compañía texana no solo sobrevive al escenario: lo está aprovechando de forma sistemática.

La cifra que lo explica todo

ExxonMobil construyó su plan estratégico para 2030 asumiendo un Brent estabilizado en 65 dólares. Con esa hipótesis conservadora, la compañía proyectaba generar 145.000 millones de dólares en caja excedentaria acumulada hasta ese año. Eso, con el crudo a un precio que hoy parece casi de saldo.

Lo que esa cifra revela no es solo la ambición del plan. Es la ingeniería financiera que hay detrás: ExxonMobil ha calibrado su estructura de costes para ser rentable a niveles que muchos competidores no pueden ni soñar. Con el Brent en triple dígito, cada barril extra es puro margen. La caja no gotea, mana.

El balance más sólido del sector ya tiene más músculo

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La compañía cerró el ejercicio anterior con un ratio de apalancamiento del 11%, el más bajo de toda la industria petrolera. Eso le permitió anunciar un programa de recompra de acciones de 20.000 millones de dólares para este año, calculado precisamente cuando el crudo rondaba los 60 dólares. Con el barril donde está ahora, ese colchón financiero se ha engordado considerablemente.

Hay un efecto en cadena que conviene no perder de vista. Más caja significa más margen para acelerar las recompras, lo que a su vez refuerza la capacidad de la compañía para mantener y ampliar su dividendo. ExxonMobil lleva 43 años consecutivos subiendo ese dividendo, un récord que ningún otro operador del sector puede igualar. No es un accidente: es el resultado de gestionar el negocio como si el precio del petróleo siempre fuera a estar bajo.

Por qué el conflicto con irán cambia el cálculo para los inversores

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El mercado de materias primas tiene memoria corta, pero la guerra con Irán ha introducido una prima de riesgo geopolítico que no desaparece de un trimestre para otro. Mientras esa incertidumbre persista en el Golfo Pérsico, el suelo del Brent se ha desplazado hacia arriba. Y ExxonMobil, que diseñó su negocio para prosperar a 65 dólares, está operando en un entorno donde cada dólar adicional por encima de ese umbral cae directamente al resultado.

En diciembre pasado, la compañía revisó al alza su plan de 2030 en 5.000 millones de dólares adicionales en beneficios y en 35.000 millones en flujo de caja respecto a los niveles de 2024, sin tocar ni una sola línea de su presupuesto de capital. Eso fue con el crudo en 60 dólares. Lo que está ocurriendo ahora no estaba en ninguna hoja de ruta oficial. Y eso, para los accionistas, tiene un nombre muy concreto: windfall.

ExxonMobil no necesita que el petróleo se mantenga caro para sobrevivir. Pero cuando lo hace, convierte su ventaja estructural en una distancia que sus rivales tardarán años en recortar.