Felix gold desembolsa 1,4 millones y se queda con el único antimonio grado militar de ee.uu.
Felix Gold acaba de cerrar el grifo de las dudas. Con un cheque de 1,4 millones de dólares —y 30 días de plazo— ha ejecutado la opción que le da el 100 % del proyecto Treasure Creek, en el distrito de Fairbanks, Alaska. El territorio ya no es una promesa: es su banco privado de oro y antimonio.
De 850 mil a 1,4 millones: la cuenta que nadie quería pagar
La operación liquida los 850 mil dólares ya entregados a Goldstone Resources y Oro Grande Mining Claims. Lo que resta —1,4 millones— es la entrada final a un parque de 388 000 acres donde Felix Gold pasa a ser el mayor terrateniente. La jugada implica 467 000 onzas de oro inferidas bajo estándar JORC y un depósito de antimonio que, según ensayos independientes, supera la especificación de concentrado que exige el Ejército de Estados Unidos sin necesidad de procesamiento previo.
La compañía ya probó que puede convertir esa piedra en metal: fundición directa e hidrometalurgia han dado resultados replicables. Worley tiene sobre la mesa un estudio de selección de sitio y tratamiento a terceros; la decisión se espera en semanas.
La ubicación, a 30 km de Fairbanks, elimina el drama regulatorio: todo el proyecto yace en tierras del Estado de Alaska, sin interferencia federal. Eso acelera trámites y reduce costos de oportunidad que en otros distritos pueden devorar años.

16 Millones de onzas de oro ya salieron de aquí: la historia pesa
Fairbanks no es una postal romántica; es una fábrica de oro comprobada. Desde el siglo XIX ha producido más de 16 millones de onzas y alberga la mina Fort Knox de Kinross, que sigue operando. Felix Gold ahora controla el cordón que falta del rompecabezas: el antimonio que el Departamento de Defensa necesita para munición y semiconductores, y que hoy importa casi por completo de China y Rusia.
Joseph Webb, director ejecutivo, lo resume sin anestesia: «Hemos confirmado la calidad del mineral, demostrado la ruta de procesamiento y asegurado la propiedad total. Es la única fuente probada de antimonio de alto grado en EE.UU.». La frase suena a acta de independencia frente a la cadena de suministro extranjera.
El calendario también juega a favor: si Felix Gold no encuentra más oro que eleve el recurso, los pagos adicionales por hitos se apagan automáticamente en octubre de 2031. La cláusula es un seguro de vida contra la fiebre del explorador que nunca encuentra nada.
El mes pasado la compañía publicó resultados de sondajes y zanjas en el sector NW Array: el mineral de oro se alarga más de lo previsto. Cada nuevo agujero es un recordatorio de que el distrito aún tiene piso para seguir sangrando oro.
Con la opción ejecutada, Felix Gold no solo posee una mina; compra un asiento en la mesa de las materias primas que Washington considera críticas. El antimonio ya cotiza en las listas de vigilancia del Pentágono. Ahora el metal estará en manos de una sola empresa, a media hora en camión de una base aérea. La geoestrategia se escribe con pala y taladro.