First advantage: ¿el reinicio de un gigante o una oportunidad perdida?
La compañía First Advantage (NASDAQ:FA) se presenta como una jugada barata con potencial de revalorización, pero bajo la superficie se esconde una transición estratégica que, si bien prometedora, compite con la voracidad del mercado de la inteligencia artificial. La empresa, tradicionalmente centrada en verificación de antecedentes, ahora busca reinventarse como proveedora de gestión integral de riesgos de capital, con una ambiciosa meta: alcanzar los 2.000 millones de dólares en ingresos para 2028.
El cambio de rumbo y los números que lo respaldan
El anuncio, realizado durante la conferencia de BofA Securities, no es mera retórica. El último trimestre de 2023 vio un crecimiento del 17% en los ingresos totales, impulsado por un aumento del 36,8% en comparación con el mismo periodo del año anterior, alcanzando los 420 millones de dólares. En todo el año, los ingresos se situaron en 1.660 millones de dólares, un incremento del 2,4%. Pero lo que realmente llamó la atención fue el beneficio no GAAP, 13,7% superior a las expectativas de los analistas, situándose en 0,30 dólares por acción. La cifra habla por sí sola: First Advantage no solo está creciendo, sino que lo hace superando las proyecciones.
Para 2026, la empresa estima unos ingresos entre 1.625 y 1.700 millones de dólares, con un EBITDA ajustado entre 460 y 480 millones. La decisión de recomprar acciones por valor de 100 millones de dólares refuerza la confianza de la dirección en la estrategia a largo plazo. Sin embargo, la pregunta que persiste es si este cambio de rumbo será suficiente para desbancar a las gigantes de la IA que se están apoderando del panorama tecnológico.

La inteligencia artificial: ¿amenaza o aliado?
La clave está en cómo First Advantage gestiona la irrupción de la IA. La empresa insiste en que la inteligencia artificial es un facilitador, no un disruptor, y mantiene una tasa de retención de clientes cercana al 97%. Pero la realidad es más compleja. Si bien la automatización y el análisis de datos basados en IA son cruciales para la gestión de riesgos, la competencia en este espacio es feroz. La promesa de soluciones más rápidas y eficientes por parte de empresas especializadas en IA podría erosionar la base de clientes de First Advantage si no se adapta con agilidad.
En mi experiencia, las empresas que se aferran a modelos de negocio tradicionales, incluso cuando intentan reinventarse, suelen encontrar obstáculos inesperados. La transición a un modelo de gestión de riesgos de capital es ambiciosa, pero requiere una inversión continua en tecnología y talento especializado. Además, la dependencia de terceros para la implementación de soluciones de IA podría diluir su ventaja competitiva.
Si bien First Advantage presenta un perfil atractivo para inversores que buscan oportunidades de valor, considero que las acciones de empresas puramente enfocadas en la inteligencia artificial ofrecen un mayor potencial de crecimiento y un menor riesgo a largo plazo. La moda actual de 'nearshoring' y los aranceles de la era Trump podrían beneficiar a algunas compañías, pero la volatilidad inherente a estos factores dificulta la predicción de resultados consistentes. La verdadera apuesta, a mi entender, reside en las empresas que están construyendo la infraestructura fundamental de la próxima revolución tecnológica.