Ford: ¿recompensar al ceo con récords mientras las llamadas aumentan?

Jim Farley, CEO de Ford, acaba de recibir la mayor compensación de su mandato, rozando los 27,5 millones de dólares. La ironía es palpable: esta bonificación se produce en un año en que la compañía ha batido récords de recall, generando dudas sobre si la dirección está realmente alineada con los intereses de los accionistas a largo plazo.

La bonificación se basa en… ¿calidad?

La bonificación se basa en… ¿calidad?

La explicación oficial es que una parte significativa de la bonificación de Farley se vincula a métricas de calidad. Al parecer, Ford superó el 130% de sus objetivos generales de bonificación, incluyendo un asombroso 200% en los objetivos de calidad relacionados con vehículos más recientes. Un dato que, a primera vista, resulta desconcertante, dado el contexto de las múltiples llamadas que ha enfrentado la compañía.

El salario base de Farley se mantuvo en 1,7 millones de dólares, y sus acciones perdieron 2 millones, pero fueron los incentivos no en efectivo los que dispararon su compensación. La cifra habla por sí sola: un incremento del 255%, impulsado por el logro de esos objetivos de calidad. Pero, ¿cómo encaja esto con la imagen de una empresa que está retirando del mercado un número récord de vehículos?

La compañía argumenta que está centrada en la calidad inicial y que ha logrado avances significativos en este aspecto. Según los datos de J.D. Power, Ford ha mejorado su puntuación en el U.S. Initial Quality Study, situándose en 178 problemas por 100 vehículos (PP100) en el estudio de 2024, por debajo del promedio de la industria, aunque todavía lejos de lo ideal.

Pero la realidad es que Ford está superando a la competencia en cuanto a recalls este año. La situación es compleja: la dirección asegura estar mejorando la calidad, mientras que las llamadas persisten y los resultados de J.D. Power muestran inconsistencias. Un panorama que ha provocado una caída del 13% en el precio de las acciones de Ford en la última década, mientras que el S&P 500 se ha triplicado.

La gestión insiste en que están implementando rigurosas inspecciones previas a la entrega, pruebas exhaustivas de componentes y utilizando la inteligencia artificial para detectar defectos de fabricación. Son esfuerzos loables, pero insuficientes para justificar una compensación récord en un contexto de problemas de calidad.

El caso de Ford plantea una pregunta fundamental: ¿cómo se alinea la compensación de los ejecutivos con los intereses de los accionistas cuando la empresa enfrenta desafíos significativos? La percepción pública es negativa, y los accionistas a largo plazo tienen motivos para sentirse frustrados. La empresa necesita un cambio de rumbo radical y urgente.

Mientras tanto, otros analistas, como los de The Motley Fool, no incluyen a Ford en su lista de las 10 mejores acciones para comprar ahora, lo que sugiere que las perspectivas a corto plazo no son precisamente brillantes. Quizás sea hora de que los inversores reconsideren su exposición a Ford, a menos que la empresa demuestre una mejora tangible y sostenida en la calidad de sus vehículos.