Gap: logra un respiro en la guerra de aranceles, ¿será sostenible?
Gap Inc. se aferra a la esperanza de un futuro financiero más despejado, a pesar de un aumento del 7% en sus inventarios impulsado por los aranceles. En una reciente llamada con inversionistas, la compañía ha proyectado una recuperación, pero la incertidumbre persiste sobre las políticas comerciales de EE.UU.
La estrategia de la resiliencia: ¿funciona?
La compañía liderada por Katrina O’Connell, su EVP y CFO, ha asegurado que sus “prácticas estrictas de gestión de inventario” han logrado reducir el número de unidades en comparación con el año anterior, a pesar de los costes relacionados con los aranceles. La clave, según O’Connell, ha sido una navegación “exitosa” de los desafíos impuestos por los aranceles durante dos años consecutivos. La promesa es ambiciosa: no solo mantener, sino mejorar su salud financiera.
Pero hay un detalle que complica el panorama. La proyección de Gap de un impacto neto neutral en 2026 de los aranceles se basa en las tarifas impuestas por el expresidente Donald Trump, que, como bien recuerda O’Connell, ya han sido declaradas ilegales por la Corte Suprema. Esto deja a la empresa a merced de las decisiones políticas futuras.
La compañía se muestra cautelosa, esperando “más claridad” antes de ajustar sus planes ante la posibilidad de que los aranceles de la Sección 122, también propuestos por Trump, permanezcan vigentes. Si es así, podría existir “un beneficio incremental” en sus planes actuales. Una apuesta que, por el momento, se mantiene en suspenso.

Otros retailers en la lucha: ¿hay una fórmula secreta?
Gap no es la única empresa que busca minimizar el impacto de los aranceles. American Eagle ha logrado compensar los costes a través de ahorros y mejoras en la eficiencia operativa y de abastecimiento. Newell Brands, por su parte, está implementando un “plan de juego” para 2026 que se basa en medidas de abastecimiento y productividad. La clave parece estar en la agilidad y la capacidad de adaptación.
La cifra habla por sí sola: mientras Gap espera un impacto neutral en 2026, la capacidad de sus competidores para absorber costos sugiere que la empresa podría necesitar reevaluar sus estrategias. El panorama es complejo, pero la resiliencia y la innovación serán cruciales para sobrevivir a esta tormenta comercial.