Ge healthcare: la inflación le muerde el bolsillo y reduce sus expectativas

La maquinaria sanitaria de GE HealthCare ha visto reducidas sus perspectivas de cara a 2026 tras un primer trimestre marcado por la presión inflacionaria y problemas en su cadena de suministro. La compañía, que factura equipos médicos a nivel mundial, ha recortado su previsión de beneficios ajustados, reflejando la dura realidad que atraviesa el sector.

Un trimestre convulso: la inflación como detonante

Un trimestre convulso: la inflación como detonante

Los costes, impulsados por el aumento vertiginoso de los semiconductores, el petróleo y los gastos de transporte – ‘memory chips’, como bien señalan desde la dirección – han erosionado los márgenes de la empresa. La cifra habla por sí sola: sus beneficios ajustados del 0,99 dólar por acción se quedaron a medio camino de las estimaciones de los analistas, que esperaban 1,05 dólares. Un jarro de agua fría para los inversores.

Peter Arduini, CEO de GE HealthCare, reconoce que han tomado medidas para mitigar el impacto, apostando por precios y medidas de control de costes. Pero la verdad es que la situación es delicada. La compañía espera compensar más de la mitad de la carga inflacionaria gracias a estas acciones, aunque el resultado final sigue siendo inferior a sus expectativas iniciales.

Sin embargo, la demanda de sus equipos de diagnóstico e imagenología sigue siendo robusta a nivel global, lo que ofrece un rayo de esperanza. Las ventas del segmento de ‘imaging devices’, su mayor motor, se dispararon un 7,4%, superando las previsiones. Pero eso no es suficiente para compensar las pérdidas en la división de ‘patient care solutions’, donde la demanda se ha visto afectada por el menor dinamismo del mercado.

J.P. Morgan, en un análisis parco en palabras – ‘unsurprised’ – ha señalado la contradicción entre el buen desempeño de las ventas y la disrupción interna en la cadena de suministro. Es un síntoma claro de la volatilidad que se vive en la economía y de la dificultad de las empresas para mantener la estabilidad en un entorno tan incierto.

La compañía anticipa que los aranceles, actualmente en niveles más bajos que el año pasado, también contribuirán a aliviar la presión sobre sus resultados. Pero el futuro, como siempre, es un territorio inexplorado. Y la realidad es que GE HealthCare se enfrenta a un desafío importante para mantener su rentabilidad en un contexto de inflación persistente. Lo que nadie cuenta es el impacto del tipo de cambio, un factor que añade otra capa de complejidad a la ecuación. Y, en definitiva, un paseo de tiro para los accionistas.