Guerra irán: ¿huawei y alibaba en la mira? la ia en zona de conflicto

Mientras los titulares se centran en los ataques a los centros de datos de Amazon Web Services (AWS) en Oriente Medio, una amenaza silenciosa se cierne sobre las inversiones en inteligencia artificial de China. Empresas como Huawei y alibaba (BABA) ven cómo sus infraestructuras se exponen a un riesgo creciente en una región al borde del abismo, una realidad que los inversores, quizás, están ignorando.

El ataque a los data centers: un nuevo frente

El ataque a los data centers: un nuevo frente

El reciente ataque iraní a los centros de datos de AWS en EAU, seguido de dos ataques con drones al principal centro de datos de Amazon en Bahrein y un golpe a Oracle en Dubai, ha desplazado la atención de la infraestructura petrolera a un nuevo objetivo estratégico: los centros de datos. Pero esta focalización en las empresas estadounidenses oculta una verdad incómoda: las firmas chinas también están en la línea de fuego.

Alibaba y Huawei están expandiéndose agresivamente en la región a través de servicios en la nube, centros de datos y infraestructuras de telecomunicaciones. Esto significa que una porción cada vez mayor de sus futuros ingresos está ligada a activos ubicados en una zona de posible conflicto. La cifra habla por sí sola: Alibaba ha comprometido unos 53.000 millones de dólares en infraestructura de IA para los próximos tres años, y su unidad de nube ha experimentado un crecimiento del 36% interanual. Una inversión de esta magnitud, con la guerra como telón de fondo, exige un análisis profundo.

El Golfo alberga 283 centros de datos en 17 países, lo que subraya la enorme cantidad de infraestructura de IA crítica que ahora se encuentra en una zona de riesgo. Jesse Marks, CEO de RIHLA Research and Advisory, advierte: “Atacar centros de datos no es lo mismo que atacar la infraestructura de petróleo y gas, pero sí que se está minando la confianza de los inversores, y se atacan los próximos 20 o 30 años de inversión y desarrollo en la región”.

¿Hay excepciones? Si bien las relaciones de China con la región podrían reducir el riesgo para su infraestructura, la situación es más compleja. En palabras de Marks, “los iraníes podrían ser menos propensos a atacar la infraestructura china”. No obstante, el riesgo general para la infraestructura del Golfo sigue siendo palpable. La intencionalidad de los ataques iraníes sugiere una planificación estratégica que no deja a nadie indiferente.

Hasta el momento, no hay evidencia de que los centros de datos chinos en el Golfo hayan sido atacados directamente. Sin embargo, la situación en Irán es diferente. Marks señala que las empresas chinas están profundamente arraigadas en los sectores de telecomunicaciones y tecnología iraníes, lo que hace más probable que su infraestructura haya sido afectada por los ataques.

La amenaza va más allá de los daños físicos. Las empresas podrían empezar a replantearse si construir en EAU es viable, lo que podría desviar futuras inversiones en IA a otros lugares. La pregunta es especialmente relevante para EAU, que se ha promocionado como un centro estable para la inversión global. Si esa percepción se desmorona, las pérdidas podrían ser aún mayores.

El conflicto ya está elevando los costes en toda la cadena de suministro de IA, incluyendo componentes clave como los semiconductores. Además, la tensión en el Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo y el gas licuado del mundo, ha disparado los precios de los combustibles. Para los centros de datos, que dependen de un suministro de energía estable y a bajo costo, esto supone una nueva capa de riesgo.

Para empresas chinas como Huawei y Alibaba, Oriente Medio es un mercado de crecimiento clave para la infraestructura de IA, impulsado por la energía barata, el capital respaldado por el Estado y la demanda de sistemas de nube soberanos. Sin embargo, este conflicto plantea la pregunta de si se trata solo de una perturbación temporal o de un cambio más permanente en la forma en que se despliega la infraestructura de IA a nivel global. Como señala Marks, “las empresas chinas son maestras en identificar ecosistemas afectados por conflictos y encontrar formas de ayudar en la reconstrucción o de asegurarse una posición ventajosa”.

Lo que nadie cuenta es que el riesgo ya no es exclusivo de las empresas estadounidenses. La guerra en Oriente Medio está transformando el mapa de inversiones en IA, obligando a las empresas a reevaluar sus estrategias y a considerar escenarios que, hasta hace poco, parecían impensables. El futuro de la IA en el Golfo, y quizás del mundo, pende de un hilo.