Jpmorgan desata 80.000 millones para rescatar al pequeño comercio de ee.uu.

JPMorgan Chase ha sacado el talonario. La mayor entidad bancaria de Estados Unidos se compromete a prestar 80.000 millones de dólares a pymes durante la próxima década y fichará a 1.000 nuevos banqueros para acompañar cada dólar con asesoría. El mensaje de Jamie Dimon es claro: el sueño americano se apaga y el banco que más gana quiere ser el interruptor.

El plan que nadie pidió, pero todos necesitan

La iniciativa, bautizada como American Dream Initiative, no se queda en el dinero. JPMorgan ampliará sus programas de formación para emprendedores, asesorará a las pequeñas compañías para que accedan a contratos públicos de defensa y ofrecerá ayuda técnica en vivienda y sanidad asequible. Todo mientras su equipo de lobby presiona a los legisladores para que aprueben políticas que faciliten el acceso al crédito.

La jugada llega seis meses después de que el banco anunciara otro paquete destinado a la industria manufacturera y la defensa, y reproduce la hoja de ruta que Donald Trump repite en campaña: crecimiento local, reindustrialización y rebaja de costes. La diferencia es que JPMorgan ya ha probado la fórmula. Invirtió 2.000 millones en Detroit y logró reducir el paro local; ahora quiere replicar el modelo en otras ciudades.

Objetivo: robarle clientes a la competencia

Objetivo: robarle clientes a la competencia

Detrás del altruismo hay una cuenta de resultados. JPMorgan controla el 11,1 % de los depósitos bancarios estadounidenses, frente al 11,3 % de 2024, y su meta es llegar al 15 %. Crecer por compras está prohibido —supera el límite regulatorio—, así que la única vía es seducir a los clientes de la competencia. Las pymes, que generan dos de cada tres empleos nuevos, son el objetivo más gordo.

El banco quiere multiplicar por siete el número de empresarios que gradúa en su programa Coaching for Impact y convertirse en la puerta de entrada al lucrativo mundo de los contratos públicos. El mensaje es sencillo: si tu negocio sobrevive, JPMorgan gana una cuenta corriente, un plan de pensiones y, probablemente, la hipoteca del fundador.

El crédito escasea y jpmorgan se lanza al vacío

El crédito escasea y jpmorgan se lanza al vacío

La encuesta de préstamos bancarios de la Reserva Federal revela que los bancos han endurecido los criterios para pymes durante el último trimestre y que la demanda de hipotecas se desploma por la falta de asequibilidad. JPMorgan, que se ha negado a limitar al 10 % los intereses de sus tarjetas de crédito pese a la petición de Trump, ahora ofrece un parachoques social: préstamo más formación más lobby.

BlackRock, otro gigante del dinero, también ha desembolsado 100 millones en donaciones para formar a electricistas y fontaneros. La lucha por captar la clase media que flagelea la inflación ya no se libra con tipos de interés, sino con promesas de futuro. JPMorgan apuesta a que, cuando la resaca crediticia pase, sus 1.000 nuevos banqueros estén sentados en la mesa del bar de la esquina, firmando préstamos que hoy nadie más concede.

Dimon lo resume con una frase que suena a epitafio: «El sueño americano está vivo, pero se escapa de las manos de muchos». Traducción: si el Estado no lo rescata, lo hará JPMorgan… con sus propias condiciones.