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Kailera se lanza a bolsa con 1.000 m para desafiar a lilly y novo en la guerra del adelgazamiento

Kailera Therapeutics acaba de colocar sobre la mesa del Nasdaq un fajo de 1.000 millones de dólares en desarrollo y un candidato, ribupatide, que en fase 3 ya hace bajar 18 % del peso corporal. La biotech, nacida en el laboratorio de Bain Capital, RTW y Atlas, quiere convertirse en la tercera potencia del mercado de la obesidad antes de que termine la década.

La apuesta arranca en 2029

La apuesta arranca en 2029

El calendario es implacable: datos de dosis alta en 2026, estudio global en 2028 y, si la FDA lo permite, comercialización en 2029. Ron Renaud, veterano que ya llevó a público a Idenix y a Vertex, no cree en duopolios. «Ninguna área terapéutica se ha quedado estancada en dos jugadores», declaró en enero. Ahora pondrá a prueba su teoría ante los inversores.

La compañía no llega desarmada. Tras renacer en 2024 como Hercules CM NewCo, absorbió la cartera de moléculas de Hengrui Pharma y cerró 2025 con 652 millones en caja. La inyección previa de 400 millones más otros 600 millones de 2024 le dan margen para llevar hasta la agencia regulatoria no solo el inyectable semanal, sino también una píldora oral que ya muestra 12 % de pérdida de peso en seis meses y un «tri-agonista» que entra en humanos este año.

El precedente inmediato, Metsera, salió a bolsa en octubre y fue absorbida por Pfizer por 10.000 millones tres meses después. Kailera aspira a repetir la jugada, pero con valoración propia: Bain controla 46 % del capital y no parece dispuesto a regalar el activo.

Wall Street lleva 15 meses castigando a las biotechs sin ingresos, pero la fiebre por el GLP-1 ha devuelto el apetito. Solo en 2025 han colado siete OPV por más de 1.700 millones. Kailera quiere la octava plaza y, de paso, romper el dominio de Lilly y Novo Nordisk. Si lo logra, la obesidad dejará de ser un duelo de titanes para convertirse en una guerra de tres frentes donde el paciente –y el bolsillo de los fondos– terminará decidiendo quién se queda con la corona.