Kroger y albertsons arrasan con cientos de tiendas: el cierre masivo que nadie vio venir
El supermercado tradicional agoniza. Mientras Walmart y Target ya facturan más comida que muchos bancos centrales, Kroger y Albertsons responden con un hacha: 60 tiendas de Kroger desaparecerán en 18 meses; Albertsons suma 20 en lo que va de año y no frena. La sangría acaba de empezar.
California y texas, en la diana
Kroger despidió a 171 empleados en tres locales de California que cerrarán en marzo. Antes ya había fulminado nueve centros de distribución y 1.700 empleos en noviembre. La compañía, que atiende 2.700 banderas en 35 estados, prefiere retirarse de barrios donde el margen ronda el 1 % antes que pelearle el precio a un gigante que logra el 25 % de su venta total solo de frescos.
Albertsons, por su parte, entregó avisos WARN en Texas: dos supermercados en Fort Worth y Euless liquidarán 138 plazas antes del 25 de abril. La excusa oficial: «reinvertir en los locales que sí funcionan». Traducción: cierran donde el ticket medio no alcanza para pagar la luz.

El modelo online los hunde
Mientras tanto, Ahold Delhaize USA anuncia el cierre de seis centros de e-commerce en Pennsylvania y Virginia para 2026. El error: construir almacenes gigantes cuando el cliente prefiere recoger el pedido en la tienda de la esquina. Ahora vuelven al modelo de tienda como almacén, pero el daño está hecho: los costes fijos se los comieron.
La ecuación es brutal. Cada cierre suelta inventario al mercado de bienes raíces comerciales ya saturado, deprime precios en las zonas aledañas y vacía empleo local. El último año, el sector supermercado perdió 34.000 puestos en EE.UU. a pesar de la inflación alimentaria.
Wall Street aplaude: acciones de Kroger subieron 3 % tras el anuncio. A los analistas les encanta la «racionalización de activos». A los trabajadores, no tanto: el sindicato UFCW prepara huelgas en California y Colorado. El mensaje es claro: si tu barrio no genera 15 % de margen, tu súper favorito puede ser el próximo en la lista.
La guerra de precios que nadie gana se resume en una cifra: uno de cada cinco supermercados abiertos en 2019 ya cerró o está en proceso de cierre. El mapa de Estados Unidos se redibuja con desiertos de góndolas vacías. Y el cliente, al final, paga el mismo cartón de leche… pero ahora debe conducir diez minutos más. La consolidación tiene ese sabor: amargo y lejos de casa.