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La ia se atraganta con dinero: 140.000 millones en tres meses mientras el petróleo se desangra

Las empresas de inteligencia artificial han cerrado el primer trimestre de 2026 como nunca antes: 22 operaciones por encima de los 10.000 millones de dólares cada una. La guerra en Oriente Medio, el crudo a 120 dólares y el helio escaseando en los laboratorios no han logrado ni un rasguño en la fiebre inversora. El 29 % de todo el dinero que se movió en fusiones y adquisiciones mundiales fue a parar a algoritmos que todavía no generan beneficio neto.

Openai y anthropic se reparten el pastel de 140.000 millones

Detrás de la cifra récord hay tres nombres que lo explican casi todo. OpenAI captó 110.000 millones en una sola ronda –la mayor venta de capital privado jamás contabilizada en un trimestre– y Anthropic sumó otros 30.000 millones. Ambas operaciones ni siquiera son fusiones: son ventas de participaciones minoritarias que los bancos han tenido que englobar dentro del epígrafe M&A por falta de una categoría que retrate semejante vorágine.

Philipp Beck, responsable de fusiones para EMEA en UBS, resume la lógica de sus clientes: El razonamiento estratégico es más fuerte que la volatilidad de turno. Traducido: da igual que el petróleo iraní haya desaparecido del mercado y que la Reserva Federal baraje subir tipos de nuevo; si el modelo entrena más rápido, el cheque se firma.

El suministro de helio amenaza el negocio que más dinero atrae

El suministro de helio amenaza el negocio que más dinero atrae

El detalle que nadie incluye en los folletos de colocación es que los chips que alimentan esos modelos consumen, además de megavatios, helio para enfriar los wafers de silicio. Qatar y Arabia Saudí controlan el 40 % del gas noble y sus plantas están paradas por bombardeos. Los fabricantes de semiconductores ya alertan de retrasos de 16 semanas en los pedidos si el conflicto se alarga.

La inflación que viene podría convertir esa euforia en un ajuste de cuentas. Los productores han recortado 10 millones de barriles diarios de crudo y el gas natural licuado cotiza al doble que en diciembre. El coste energético de entrenar un gran modelo se ha disparado un 38 % desde enero, pero los inversores siguen descontando que alguien pagará más por la licencia mañana.

La lección del trimestre es demoledora: cuando el dinero cree que ha encontrado el próximo estándar tecnológico, ni la guerra ni el caos de materias primas consiguen frenarlo. Solo las subidas de tipos lo han hecho antes. Y ese capítulo todavía no se ha escrito.