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Lam research se juega 264 000 millones en un informe que puede sacudir al chip

Lam Research llega a su cita trimestral con la bolsa cargada de un 182 % de rentabilidad en doce meses y una valoración de 264 000 millones de dólares que ya asusta a los cortos. El fabricante de equipos para semiconductores, ese gigante que nunca sale en las fotos de los iPhones pero sin el cual no existirían, publica este miércoles sus cuentas del tercer trimestre fiscal. Wall Street espera 1,35 $ por acción, un 30 % más que hace un año. La cifra parece pequeña. El impacto, no.

La memoria que sangra

La memoria que sangra

El 26 de marzo el título se desplomó un 8 % en cuestión de minutos. La culpa no fue de Lam, sino de un grupo de ingenieros de Alphabet que anunciaron una técnica para comprimir la memoria de los modelos de IA. Menos memoria, menos chips, menos máquinas de Lam. La bolsa castigó primero y preguntó después. Desde entonces, los analistas han reabierto los modelos de gasto en infraestructura cloud y han recortado 1 200 millones de capex hipotéticos de los grandes de Silicon Valley. Lam, que vive de esos presupuestos, respira con tubo de oxígeno.

Pero hay un detalle que los vendedores ignoraron: los equipos de Lam no solo graban y depositan capas de silicio, también permiten los nodos de 2 nm que TSMC y Samsung prometen para 2025. Y esos nodos, comprimidos o no, seguirán necesitando más etching, más deposición, más precisión. La guerra por la eficiencia energética del chip, en lugar de acabar con Lam, podría exigirle aún más arte.

El consenso de 32 analistas da al título un potencial del 32 % hasta los 279,87 $. Veintitrés de ellos gritan “strong buy”. Ninguno aconseja vender. La contradicción es deliciosa: el mismo mercado que castiga la acción la coloca en el podio de las favoritas. La razón está en los márgenes: Lam gasta un 18 % de sus ingresos en I+D, pero recupera cada dólar invertido en nuevas herramientas en menos de tres años. No es amor por la tecnología; es aritmética de caja.

El año fiscal 2024 cerrará, según los analistas, con 5,24 $ por acción. Si lo logra, habrá multiplicado por cinco el beneficio de 2019. El secreto no está en vender más máquinas, sino en que cada máquina ya vale el triple. El cliente paga porque el coste de no hacerlo es quedarse fuera de la carrera de la IA. Y la IA, comprimida o no, sigue sedienta de wafers.

Desde Fremont hasta Hsinchu, los ingenieros de Lam trabajan contra el reloj para entregar los primeros sistemas de etching de alta k que permitan a Samsung producir gate-all-around a escala industrial. Si el cronograma se cumple, el segundo semestre traerá un nuevo ciclo de superávits. Si se retrasan, la acción puede probar los 200 dólares. El riesgo es real. La recompensa, también.

La próxima semana Lam Research no solo presentará números. Ofrecerá una hoja de ruta que servirá de termómetro para todo el sector. Porque en este negocio no se invierte en una compañía; se apuesta por la cadena de valor que mantiene en pie al resto de la economía digital. Lam es el pulmón que oxigena la fábrica del mundo. Si falla, el silicio deja de respirar.