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Makita se traga la división de herramientas de panasonic en un golpe de ¥1 billón

La guerra por el taladro inalámbrico acaba de vivir su mayor fusión en décadas: Makita absorbe la unidad de herramientas de Panasonic, una pieza que genera más de siete mil millones de dólares anuales y emplea a 31 000 personas. La operación, anunciada este martes en Tokio, convierte a Makita en el segundo fabricante mundial por volumen, solo por detrás de Stanley Black & Decker.

Panasonic no vende porque la negocio le vaya mal; lo hace porque ya no puede competir en velocidad de inversión. «Necesitamos concentrar recursos en equipos eléctricos y soluciones digitales para fábricas», dijeron sus directivos. Traducción: los márgenes de los atornilladores no alcanzan para financiar la carrera por los cuadros de carga inteligentes y los sensores IoT que exige el mercado industrial.

Antes de firmar, Panasonic creó una sociedad pantalla llamada Electric Works Company, transfirió allí todas las acciones de la división herramientas y, acto seguido, se las pasó a Makita. Con este paripé evita una licitación pública y se ahorra meses de auditoría antimonopolio. La jugada, perfectamente legal, se cerrará antes del 31 de marzo de 2027 si los reguladores japoneses y europeos aprueban.

Para Makita es oro molido: entra de golpe en el negocio de los aparatos de apriete de alta precisión que usan Toyota o Boeing en sus cadenas de montaje. Panasonic lleva años perfeccionando llaves dinamométricas con control de torque en milésimas; Makita aporta baterías de iones de litio más livianas y motores sin escobillas que duplican la vida útil. Juntas prometen llaves que avisan al operario cuando una tuerca está a punto de ceder y que mandan los datos al sistema MES de la fábrica en tiempo real.

Lo que nadie cuenta es el precio. Ninguna de las partes lo ha desvelado, pero los analistas de Mitsubishi UFJ estiman una operación por encima de los 400 000 millones de yenes (2 500 millones de dólares). La cifra habla por sí sola: Makita, que facturó 4 700 millones el año pasado, se juega la mitad de su capitalización bursátil en una sola carta.

Los 31 000 empleados que cambian de chaqueta

Los 31 000 empleados que cambian de chaqueta

El personal de Panasonic pasará a nómina de Makita «sin despidos ni cambios de condiciones», prometen ambas compañías. Pero en la planta de Moriguchi ya circulan los currículums: los operarios saben que la cultura Makita es más austera y que los incentivos por productividad se miden al día, no al trimestre. El sindicato pide garantías por escrito; la dirección de Makita responde que «la transición será transparente». Traduccional: firmad ahora, llorad después.

El golpe deja a Hitachi y Bosch con menos oxígeno en Asia. Hitachi, que hasta ayer rivalizaba con Panasonic en llaves de impacto para automoción, se queda sin el contrato de suministro preferente que tenía con su compatriota. Bosch, por su parte, ve cómo Makita le arrebata la cuota de mercado en Europa en los kits para montaje de paneles solares, uno de los nichos de más rápido crecimiento.

La moraleja es clara: en la industria de herramientas ya no gana el que más vende, sino el que más datos extra de cada atornillado. Panasonic se retira porque no puede convertir cada par de tuercas en un suscriptor de servicios; Makita apuesta a que el futuro cobrará por datos, no por taladros. La transacción se cerrará en dos años, pero la guerra de los motores brushless y las llaves conectadas ya empezó. Y esta vez, el que pega primero, aprieta más fuerte.