Mccormick se traga a unilever: 45.000 millones por liderar el sabor mundial
McCormick ha dicho basta. El gigante de las especias ha firmado un acuerdo para absorber la división de alimentos de Unilever por 44.800 millones de dólares, una operación que multiplica por dos su valor de mercado y que coloca a la compañía estadounidense en la primera línea de la industria global del sabor.
La transacción, que se cerrará en la primera mitad de 2026, obliga a McCormick a desembolsar 15.700 millones en efectivo y a entregar el 65 % del capital de la nueva entidad a los accionistas de Unilever. El resultado: una empresa con ventas anuales superiores a 20.000 millones, activa en 160 países y dueña de marcas tan icónicas como Hellmann’s, Knorr, French’s y Frank’s RedHot.
El precio de crecer de golpe
La operación eleva el ratio de deuda de McCormick hasta 4 veces su ebitda, una cifra que el consejo promete reducir a 3 en dos años mediante desinversiones y generación de caja. El plan incluye un ahorro de costes de 600 millones anuales en 36 meses y un crecimiento de ventas del 3-5 % frente al 2 % actual.
Los inversores no han aplaudido: las acciones de McCormick caían un 5,9 % en la apertura de Wall Street, lastradas por la incertidumbre de integrar una división que factura el doble que la propia empresa. El riesgo de indigestión es real: culturas corporativas distintas, cadenas de suministro complejas y la presión de justificar cada dólar invertido.

¿Por qué unilever se desprende de su oro?
El grupo británico necesita oxígeno para reforzar su área de cuidado personal y belleza, donde márgenes y múltipls son más generosos. Vender alimentos le permite reducir deuda y devolver capital a los accionistas sin descapitalizarse del todo: conservará un 35 % en la nueva compañía, asegurándose una tajada del crecimiento futuro.
Para McCormick, la jugada es estratégica. El mercado de especias crece al 1 % anual; el de salsas, condimentos y soluciones gastronómicas lo hace al 4 %. Controlar Knorr le abre la puerta a 3.000 millones de consumidores en Asia y África; sumar Hellmann’s le aporta un canal frigorífico que hasta ahora desconocía.
El dividendo, por cierto, no corre peligro. La compañía lleva 40 años aumentando el cupón y promete mantener la racha. La cuestión es si los inversores tendrán paciencia mientras la deuda se reduce y sinergias llegan. La respuesta la dará el margen de beneficios en 2027: si entonces el ebitda supera el 22 % de ventas, McCormick habrá convertido una audacia de 45.000 millones en la mayor jugada de sazón del siglo.