Mccormick traga a hellmann’s y knorr: unilever se deshace del negocio que menos paga
McCormick & Co. se traga la despensa familiar. El fabricante de las icónicas especias rojas anunció el martes que absorbe la división de alimentos de Unilever, incluidos Hellmann’s, Knorr y otras marcas que llenan el carrito de la compra global, a cambio de que los accionistas de Unilever conserven el 55,1 % del nuevo gigante.

Unilever se queda con la parte bonita: belleza y cash
La operación, que ya se cocinaba desde septiembre, permite a Unilever desprenderse del negocio de bajo margen que menos rentabilidad le aporta y concentrarse en cosmética y cuidado personal, donde los márgenes superan el 20 %. El grupo anglo-holandés se queda además con el 9,9 % de capital remanente y liquidez inmediata para recomprar acciones y maquillar su deuda.
Para McCormick, el anuncio es un salto cuántico. La compañía, valorada en 15 000 millones, duplica su tamaño al incorporar activos que facturan más de 13 000 millones anuales. El consejero delegado, Brendan Foley, lo resumió en un comunicado: “Acelera nuestra estrategia y refuerza nuestro ADN: sabor”. Traducción: controlan la cadena desde la especia hasta el cubito.
La transacción excluye las operaciones de Unilever en India, Nepal y Portugal, donde los gobiernos protegen marcas locales y los múltiples accionistas minoritarios ponen el grito en el cielo. El cierre se previa para el segundo trimestre de 2025, sujeto a la habitual coreografía de autoridades de competencia.
En la apertura del martes las acciones de ambas compañías apenas se inmutaron: los inversores ya habían descontado el trato y esperan ahora la hoja de ruta de sinergias. La cifra habla por sí sola: 650 millones de ahorros en costes en tres años, según los analistas de Bernstein. El recorte de plantilla, aún sin detallar, parece inevitable.
El mensaje es claro: en la guerra por el paladar global, McCormick pasa de ser un actor de nicho a dueño del guiso. Y Unilever, tras años de despiste estratégico, apuesta todo a que la belleza pesa más que el caldo.