Merck paga 6.700 millones para hacerse con un fármaco que podría destrozar a los antiguos inhibidores de la lmc
Merck ha desembolsado 6.700 millones de dólares —5.700 netos de caja— para arrebatar a Terns Pharmaceuticals su apuesta más audaz: TERN-701, un inhibidor alostérico de ABL que, según los datos que la propia compañía ha mostrado a los inversores, duplica y hasta triplica las tasas de remisión profunda que logran los tratamientos que hoy se recetan en la leucemia mieloide crónica (LMC). La operación se financiará con deuda nueva y se cerrará en el segundo trimestre de 2026, pero el golpe en la cuenta de resultados será inmediato: 5.800 millones en gasto de I+D en 2026 y un -0,17 $ por acción el primer año.
Rob Davis, consejero delegado de Merck, no se anduvo con eufemismos durante la conferencia telefónica: «Hemos visto la totalidad de los datos y el activo tiene perfil de best-in-class». La afirmación se sostiene en el estudio CARDINAL, fase 1/2 que acumula pacientes previamente tratados con uno o varios inhibidores de tirosina quinasa (ITK). A las 24 semanas, la proporción de enfermos que alcanzó respuesta molecular mayor (MMR) y respuesta molecular profunda (DMR) supera con holgura los porcentajes históricos de dasatinib o nilotinib. La velocidad también importa: los niveles de enfermedad residual caen antes, lo que se traduce en menos probabilidad de mutaciones de resistencia y en una vida menos atada a controles mensuales.
Por qué un inhibidor alostérico cambia las reglas del juego
Dean Li, presidente de Merck Research Laboratories, dibujó la diferencia con un solo gesto: el sitio alostérico está lejos del centro catalítico donde actúan los ITK tradicionales. Allí se anidan las mutaciones que escapan al bloqueo convencional. Al atar esa zona remota, TERN-701 cierra la válvula de escape del gen BCR-ABL sin desbaratar otras quinasas, lo que explica la tasa de efectos secundarios de grado 1-2 que maneja la compañía. «No hemos visto toxicidad dosis-limitante y el perfil de lipasa es coherente con la clase», matizó Marjorie Green cuando los analistas preguntaron por pancreatitis.
El mercado lo escuchó con los ojos puestos en los números: 18.000 nuevos diagnósticos anuales en EE. UU., Europa y Japón, pero más de 70.000 pacientes viven hoy con LMC gracias a la cronificación lograda por los ITK de primera generación. Muchos siguen cambiando de fármaco por toxicidad acumulada o escape mutacional. Ahí es donde Merck previbe facturar varios miles de millones durante la década del 30, con protección de patentes hasta los años 40.

La factura que merck se autoimpone
Caroline Litchfield, la CFO, tuvo que justificar por qué una empresa que cierra 2024 con 15.000 millones de free cash flow decide apalancarse para pagar una prima del 60 % sobre el cierre bursátil de Terns. Su explicación: el tratamiento contable como adquisición de activo permite cargar casi todo el precio contra resultados en 2026, lo que reduce el impacto impositivo futuro. El ratio deuda/Ebitda subirá apenas un décimo, asegura, y la calificación crediticia se mantiene intacta. El mensaje a los accionistas es claro: el golpe será contable, no estructural.
La jugada encaja en la hoja de ruta que Davis llama “20+ drivers”: más de veinte candidatos con potencial de bloquebuster que, según sus cálculos internos, suman oportunidad comercial no ajustada por riesgo de 70.000 millones hacia 2035. TERN-701 es, de momento, la pieza que más rápido puede escalar dentro de ese puzzle.
Merck no ha desvelado aún el diseño del ensayo fase III ni el calendario exacto de lanzamiento; todo queda pendiente del cierre de la operación y de las charlas con la FDA. Poco importa: los inversores ya han hecho sus apuestas. La acción de Terns se disparó un 70 % en premercado. La de Merck, en cambio, apenas se inmutó: el mercado sabe que el dinero duele hoy, pero también que un fármaco que hace llorar al BCR-ABL puede seguir facturando durante dos décadas. La LMC se convirtió en enfermedad crónica gracias a los ITK. Ahora Merck quiere convertirla en una enfermedad que se olvida. Si lo logra, 5.800 millones serán una nota al pie.
