Merck se arma a cañón: compra terns por 6.700 millones y apunta al cáncer
La farmacéutica Merck & Co. ha lanzado un mensaje claro al mercado: el cáncer es su prioridad. La adquisición de Terns Pharmaceutical por 6.700 millones de dólares es la última pieza de un puzzle estratégico que busca dominar el tratamiento de la hematología y el oncología. Y no es un movimiento aislado; se suma a una ola de adquisiciones multimillonarias que consolidan a Merck como un depredador selectivo en la industria.
Un tercer movimiento multimillonario en un año
La compra de Terns es la tercera operación de Merck que supera los miles de millones de dólares en el último año, una estrategia “bolt-on” –es decir, adquirir empresas más pequeñas para integrar sus productos y tecnologías– que, según sus cálculos, abrirá una ventana comercial de 70.000 millones de dólares para mediados de la década de 2030. Un apetito voraz que contrasta con el panorama general del sector salud, que este año ha sufrido bastante.
Si bien el sector sanitario ha tenido un año complicado, Merck ha desafiado la tendencia, con un aumento superior al 12% en comparación con el sector y el mercado en general. La clave está en su capacidad para identificar y absorber empresas con potencial, como Terns, que aporta a su pipeline un tratamiento prometedor para la leucemia.

Tern-701: la joya de la corona
El activo principal de Terns es TERN-701, un inhibidor BCR–ABL1 que se encuentra en fase clínica y muestra resultados alentadores en el tratamiento de la leucemia mieloide crónica. Según Merck, este fármaco podría convertirse en una opción de tratamiento de primera línea, especialmente para pacientes que no han respondido a otros tratamientos. Lo que nadie cuenta es que TERN-701 ha demostrado tasas prometedoras de respuesta molecular y respuesta molecular profunda, incluso en pacientes con una alta carga de la enfermedad que ya han recibido múltiples terapias previas.

Dividendos y rentabilidad: un refugio seguro
Más allá de las adquisiciones, Merck demuestra una solidez financiera envidiable. Con un margen bruto promedio del 73% en los últimos cinco años y 14 años consecutivos de aumento de dividendos, la compañía se posiciona como un valor refugio en un mercado volátil. En el último trimestre, superó las expectativas de los analistas tanto en ingresos como en ganancias por acción, lo que refleja la eficacia de su estrategia y la capacidad de integrar sus adquisiciones de manera eficiente.
El CEO de Merck, Rob Davis, atribuye este crecimiento a la combinación de nuevos lanzamientos de productos, avances en programas clínicos clave y la expansión en áreas como las enfermedades respiratorias e infecciosas, impulsada por las adquisiciones de Verona Pharma y Cidara Therapeutics. La cifra habla por sí sola: Merck prevé superar los 70.000 millones de dólares en oportunidades comerciales para mediados de la década de 2030, lo que duplica las expectativas iniciales.
En definitiva, Merck no solo está comprando empresas, está construyendo un imperio farmacéutico con una estrategia clara: diversificar su cartera, integrar tecnologías innovadoras y asegurar un flujo constante de ingresos y dividendos. Con una capitalización de mercado de más de 296.000 millones de dólares, solo superada por Eli Lilly y AbbVie, Merck se consolida como un jugador clave en el sector, listo para seguir expandiéndose y desafiando a sus competidores.