Meta en crisis: el metaverso se desinfla y la historia se repite
Meta Platforms (META) se tambalea. Tras un año de tormenta, los inversores ya no creen en el milagro del ‘metaverso’ y las sólidas cuentas de resultados no consiguen tranquilizar las dudas. Y, lo más preocupante, los usuarios diarios en sus plataformas han disminuido, un dato que no se puede ignorar.
El eco de las crisis pasadas: ¿será un patrón?
La compañía, con una caída del 4% en su cotización y un descenso del 21% desde su máximo histórico, ya ha vivido situaciones similares en el pasado. Un análisis retrospectivo revela alarmantes similitudes con episodios anteriores que podrían predecir el futuro. ¿Será que Meta, ahora Meta Platforms, tiene una extraña predilección por la mala suerte financiera?
En 2018, la empresa se vio azotada por la preocupación por la privacidad y una imagen dañada tras el escándalo de Cambridge Analytica, que resultó en una multa de 5.000 millones de dólares por parte de la FTC. Una situación que impactó duramente en el rendimiento bursátil.
En febrero y marzo de 2020, la pandemia global sumó una nueva variable negativa, provocando un desplome en las acciones. Meta no se libró de la tormenta y, posteriormente, en septiembre de 2021 a octubre de 2022, un duro cambio en las políticas de privacidad de Apple y otros factores adversos desestabilizaron la empresa.
Y, curiosamente, en cada una de estas ocasiones, la estrategia de comprar acciones justo después de un descenso del 20% o más, se tradujo en rendimientos superiores a los del S&P 500 en los años siguientes. Una lección que, quizás, la compañía debería aprender a aplicar ahora.

El ‘metaverso’ vuelve a ser el foco de la atención
La principal preocupación actual de Meta se centra en un proyecto que ya ha demostrado ser un fracaso: el ‘metaverso’. La apuesta por esta nueva realidad virtual ha provocado una inversión masiva que no ha dado los frutos esperados. La empresa ha decidido, con contundencia, “ser eficiente” en 2023, reducir costes con masivos despidos y reorientar sus recursos hacia el inteligencia artificial (IA), un área que ha demostrado ser un éxito rotundo.
Los algoritmos de IA están impulsando el engagement en sus aplicaciones, mejorando la eficacia de sus campañas publicitarias y permitiendo a los anunciantes obtener un mayor retorno de la inversión. Con una base de usuarios de 3.560 millones de usuarios activos diarios, Meta tiene la capacidad de diversificar sus modelos de monetización, aunque no todos serán exitosos. El ‘metaverso’ no lo fue, pero la compañía cuenta con la flexibilidad de probar diferentes estrategias hasta encontrar las que realmente funcionen.

Un gigante con ventajas estructurales
La fortaleza de Meta reside en su enorme base de usuarios, su sólida posición en el mercado de las redes sociales y sus efectos de red, que dificultan la competencia. Si las iniciativas de IA no logran generar los retornos esperados, la empresa tiene la capacidad de reajustar su estrategia, como ha demostrado en el pasado. Un modelo de negocio resiliente, basado en la adaptación y la innovación.
En definitiva, tras la reciente caída por debajo de su máximo histórico, Meta Platforms es una compra recomendable. Los inversores que actúen ahora podrían obtener excelentes resultados a largo plazo.
