Micron gasta 25.000 millones y wall street le pasa factura en frío
Wall Street castigó a Micron Technology el miércoles: la acción se hundió un 6 % en las primeras horas tras conocerse que la compañía va a quemar 25.000 millones de dólares en nuevas plantas en 2026 y ya prepara otra escalada de inversión para 2027. El mercado odia el dinero que se va, aunque los números del último trimestre canten victoria.
Resultados récord que no bastan
Micron cerró su segundo trimestre fiscal con márgenes brutos históricos: el 36 %, impulsado por la sed de memoria HBM3e que devoran los centros de datos de IA. Los ingresos treparon hasta los 7.500 millones, dejando en ridículo los 6.200 millones que anticipaban los analistas. La propia empresa guía ahora un tercer trimestre de 33.500 millones, casi nueve mil por encima del consenso.
Pero hay un detalle: para seguir facturando a ese ritmo necesita fabricar más y fabricar más cuesta una fortuna. La dirección anunció que elevará el capex en cinco mil millones adicionales este año. La factura total superará los 25.000 millones y, si se cumplen los planes, en 2027 la cifra podría rozar los 35.000 millones. La construcción de la nueva fab de Tongluo (Taiwán) y dos plantas en EE. UU. se tragará más de 10.000 millones solo en partidas de obra.

El dilema del ciclo
La memoria es un negocio de ciclos: cuando escasea, los precios se disparan y los márgenes estallan; cuando sobra, el inventario se pudre y las pérdidas sangran. Micron aprovecha el momento dulce, pero el mercado recuerda que Samsung y SK Hynix también están invirtiendo a destajo. El temor es que toda esa capacidad nueva llegue tarde, justo cuando la fiebre de la IA baje de intensidad.
El propio CEO, Sanjay Mehrotra, defendió el plan en la conferencia con analistas: “Si no construimos ahora, perdemos la ventana de los próximos diez años”. La frase suena a epopeya, pero los fondos de pensiones que miran el free cash flow no compraron el discurso. El flujo operativo del trimestre fue de 2.900 millones; el gasto en capex, de 3.400 millones. La cuenta, esta vez, no cuadra.

¿Dónde está el suelo?
Micron cotiza a 14 veces el beneficio estimado para 2026, múltiple barato si el ciclo se alarga. Pero los recuerdos del desplome de 2018 –cuando la acción se desplomó un 50 % en seis meses– aún escuecen. Los cortos han aumentado posiciones tres semanas seguidas y el put-call ratio se dispara en los strikes de 90 días. La volatilidad implicita roza el 45 %, récord del año.
La ironía es brutal: la misma IA que llena sus factorías de pedidos es la que enciende las alertas de sobreinversión. Mientras tanto, los clientes –Nvidia, Amazon, Google– negocian contratos a cinco años y presionan para que los precios no se les vayan de las manos. Micron necesita la infraestructura, pero también necesita que el boom no se convierta en burbuja.
Cierre de bolsa
Al cierre de este jueves la acción se ha recuperado un punto, pero sigue 12 % por debajo del máximo de febrero. La lección es vieja: en semiconductores, los triunfos de hoy se miden con la liquidez que quedará mañana. Mehrotra apuesta el 25 % de su capitalización de mercado a que la fiesta continúa. Los inversores, de momento, se retiran a la barra a ver si alguien recoge las copas rotas.