Montaka admite que falló en 2025 y apuesta todo al litio
El fondo australiano Montaka Global ha tirado la toalla: su carta a inversores de diciembre reconoereconoce que el rally bursátil de 2025 le pasó por encima. Mientras el mercado se disparaba por el boom de la inteligencia artificial, su cartera quedó anclada a valores castigados por el miedo a la vivienda, el software empresarial y los activos alternativos. La lección es clara: apostar a la diversificación cuesta caro cuando los índices se alimentan de diez acciones.
La dispersión que rompió el modelo
Los gestores justifican el fiasco culpando a la dispersión de rentabilidades: unos títulos subieron un 60 % y otros cayeron un 30 % dentro de la misma estrategia. El manual de Montaka –comprar compañías de alta calidad con ventajas estructurales– chocó contra el muro de la concentración tecnológica. El resultado: rentabilidad plana en un año en que el Nasdaq se apuntó un +37 %.
La carta insiste en que las caídas son «temporales» y que los fundamentales siguen intactos. Pero los inversores ya no quieren excusas: quieren números. El fondo ha respondido con la única herramienta que queda: rotar hacia el litio.

Litio como tabla de salvación
Montaka acaba de abrir una posición en un productor de litio que no desvela. La apuesta es sencilla: la demanda de baterías para vehículos eléctricos y almacenamiento renovable crecerá más rápido que la oferta, y el precio del metal se disparará antes de que los nuevos proyectos entren en operación. El fondo calcula que el desfase durará al menos tres años.
La jugada encaja con su tesis macro: la carrera por los centros de datos, los semiconductores y la infraestructura energética necesita cantidades ingentes de litio, cobre y agua. La escasez, dicen, será el próximo margen de beneficio.
Alphabet, la apuesta que sí funcionó
Entre los pocos aciertos figura Alphabet. Montaka mantiene la tercera mayor ponderación del fondo y defiende que los Negocios «no cloud» de Google –publicidad, búsqueda, YouTube– absorberán el exceso de capacidad de sus propios data centers. Traducción: los anuncios seguirán pagando la fiesta del chip. La acción cerró el 26 de marzo en 280,96 dólares, lejos del máximo anual de 349, pero con una capitalización de 3,34 billones que ya es más que el PIB de Francia.
La posición en Alphabet protege al fondo de un posible desplome del software puro y le da visibilidad en el flujo de caja que necesita para esperar que el litio despegue.
El próximo acto: guerra y escasez
Montaka cierra la carta con un aviso a navegantes: la competencia geopolítica por los recursos críticos ya no es un riesgo, es el escenario base. El fondo ha aumentado la exposición a compañías con minas «amigables» –léase Australia, Canadá, Brasil– y ha recortado participaciones que dependen de cadenas de suministro asiáticas.
El mensaje es brutal: quien no tenga litio, cobre o agua en su balance puede despertarse dentro de dos años con un PER de 5 y nadie que quiera comprarle. Montaka apuesta a que los inversores que ahora castigan sus errores terminarán pagando un premio por los activos que hoy consideran inservibles.
