Montaka admite que la fiebre de la ia le pasó por al lado: su fondo cerró 2025 en rojo
2025 fue el año en que el mercado se entregó a la inteligencia artificial y Montaka Global Investments se quedó mirando desde la acera. Su carta a inversores de diciembre, filtrada este jueves, confiesa lo que pocos gestores se atreven: la bolsa subió, sus acciones no, y la culpa no fue del algoritmo sino de la dispersión de rentabilidades dentro de su propio fondo.
La promesa que no se cumplió
Mientras el Nasdaq se bebía el cóctel de Microsoft, Nvidia y compañía, Montaka apostaba por una canasta más amplia. Algunas compañías ganaron un 40 %, otras se desplomaron por miedo a la propia IA, a la recesión inmobiliaria o al rechazo generalizado al software empresarial. El resultado neto: resultados planos cuando el índice se hinchó un 25 %.
La firma australiana insiste en que esas caídas son «tácticas, no estratégicas». Traducido: los balances siguen siendo sólidos, los márgenes intactos, pero los inversores se alejaron como si el fuego les quemara los dedos. La lección la aprendieron en la primera persona: Microsoft, su segunda mayor apuesta, cerró diciembre en 365 dólares, un 34 % por debajo del techo anual de 555 dólares. Aún así, la mantienen. «La subvaloración relativa es una característica, no un error», escriben, medio en defensa, medio en desafío.

El plan para recomponer la tortilla
La carta deja entrever un cambio de rumbo que ya se ejecuta: han cargado más posiciones en empresas castigadas, han recortado aquellas que se dispararon sin justificación y han abierto una nueva línea en un productor de litio. El mensaje es claro: si el mundo va a necesitar más baterías, minas y centros de datos, alguien se va a forrar vendiendo palas y picos. Quieren ser ese alguien.
También advierten de un punto de inflexión geopolítico: la escasez de recursos y la carrera tecnológica entre Estados Unidos y China han convertido el litio, el cobalto y el silicio en moneda de reserva. Montaka cree que los precios de esos commodities se han quedado cortos. Su apuesta: el litio triplicará cotización en 36 meses. La cifra habla por sí sola: 312.000 millones de dólares en proyectos de baterías anunciados en 2025, frente a 89.000 millones en 2023.
La moraleja del informe no es una moraleja: es un parte de guerra. La rentabilidad del fondo puede haberse quedo en 2025, pero Montaka prefiere mantener la coherencia antes que saltar al carro de modas pasajeras. A los inversores que se hayan ido les dedica una frase que suena a despedida y a promesa: «El mercado castiga la paciencia hasta que la recompensa la historia». La próxima carta, prometen, será la de los litios, los centros de datos y, quizá, la vuelta al podio. No piden perdón: apuestan. Y ya están jugando la siguiente mano.
