Montaka admite su peor año: el ai arrasa en bolsa y ellos se quedan atrás
Montaka Global Investments acaba de hacer algo que pocos fondos se atreven: confesar que 2025 se les escapó de las manos. La gestora australiana, famosa por buscar compañías “de calidad” a precio de ganga, reconoce en su carta a inversores que el rally global liderado por la inteligencia artificial les pasó por encima. Resultado: un año de fuertes ganancias en el índice, pero números planos en su portfolio. La culpa no fue del modelo, sino de la brutal dispersión entre sus participaciones: unos títulos volaban, otros se desplomaban por miedo a la disrupción tecnológica, la debilidad del ladrillo o el odio repentino al software empresarial.

El mea culpa llega con lectura optimista
Los gestores no se desmoronan. Aseguran que las caídas responden a “factores coyunturales” y que los balances siguen sólidos. Traducción: han comprado más. Han recortado posiciones que se dispararon y han abierto una nueva en un productor de litio, materia prima clave para las baterías que alimentarán la demanda de renovables. ¿Apuesta o desesperación? Apuesta, dicen. Creen que las tensiones geopolíticas, la escasez de recursos y la carrera por el AI van a seguir dando oportunidades a quien tenga paciencia y cash.
La carta dedica párrafo aparte a Amazon, su gran apuesta tecnológica. El fondo reconoce que hasta el gigante cloud se quedó corto en 2025: -4,37 % en el último mes y un rango de $161,38 a $258,60 en doce meses. A 26 de marzo de 2026 el título cerró en 207,54 dólares, lo que da una capitalización de 2,28 billones. “El subdesempeño frente al índice es una característica, no un error”, escriben. O lo que es lo mismo: que el mercado se equivoque de precio es habitual cuando el negocio subyacente sigue generando flujo y opciones de crecimiento.
Montaka no está solo. En la base de datos de Insider Monkey, 381 fondos de cobertura tenían Amazon en cartera a cierre del cuarto trimestre, 49 más que el trimestre previo. La diferencia es que Montaka ha decidido mantenerse y aumentar, mientras otros venden para correr tras las “AI stocks” de moda. La apuesta final: que la infraestructura de datos, semiconductores, energía y litio necesaria para alimentar la revolución artificial acabará revalorizando sus compañías infravaloradas. La paciencia de sus inversores será la variable que decida si la jugada sale redonda o se convierte en una nota al pie más en la historia de la bolsa.
