Montero mining desentierra un gigante dorado en chile que nadie supo ver

Treinta años de informes olvidados, perforaciones superficiales y modelos obsoletos bastaron para que Elvira pasara desapercibida. Montero Mining acaba de revelar que bajo esa historia de medias promesas se esconde un sistema hidrotermal de oro a escala distrital, listo para perforar en los próximos meses.

De archivos enmohecidos a oro con inteligencia artificial

Tony Harwood, CEO de la canadiense, resume el giro en una frase: “Nadie había conectado los puntos porque nadie había mirado con lentes de 2024”. La compañía fusionó datos históricos con sensores remotos, geofísica de última generación y algoritmos de aprendizaje automático. El resultado: un sistema de alteración superficial de 7 km por 3 km que, en palabras de Harwood, “respira azufre y destila oro”.

La geología confirma lo que los papeles no contaban. Magnetometría e índices de polarización dibujan un cuerpo de sulfuros altos que se abre en forma de embudo a más de 400 metros de profundidad. El modelo reinterpreta antiguos barrenos —algunos tocaban 6 g/t Au en los 80— como la sola pestaña de un libro que empieza a leerse.

El plan: perforar profundo y sin piedad

El plan: perforar profundo y sin piedad

Elvira no será un simple pozo de prueba. Montero ya delineó cuatro zonas prioritarias y perfila sondajes de hasta 700 m para captar tanto mineralización epitermal como un posible porfidio de oro. Harwood admite que cada metro costará entre 180 y 220 dólares, pero “el cheque se justifica si el sistema es tan grande como creemos”.

El timing es ahora. El cobre chileno atraviesa su propia tormenta de precios y las licencias se tramitan más rápido cuando el proyecto porta la etiqueta de “oro crítico”. Además, la compañía cotiza con volumen ridículo en el TSX-V: 4,5 millones de acciones apenas cambiaron ayer de manos. Un comunicado con los primeros assays puede convertir esa parsimonia en estruendo.

Los próximos pasos: los resultados finales de geoquímica de suelos en julio y la firma de los sitios de perforación en agosto. Si el algoritmo acierta, Elvira pasará de ser la veta que nadie supo ver al primer capítulo de una mina de 250 koz anuales que Montero podría poner en producción antes de que este decenio toque su mitad.