Nasdaq en la nube: el ai impulsa la plaza financiera a nuevos récords
El índice Nasdaq Composite ha experimentado un salto vertiginoso del 102% en los últimos tres años, superando ampliamente la subida del 72% del S&P 500. La clave de este despliegue reside en el extraordinario crecimiento de las ganancias de las empresas tecnológicas, impulsado de manera decisiva por la explosión de la inteligencia artificial.
La ia, el nuevo motor del mercado
Si bien el Nasdaq ha conocido momentos de volatilidad – factores externos como las políticas proteccionistas de Trump o el conflicto en Oriente Medio han ejercido presión – el sólido crecimiento de las empresas de IA ha actuado como un potente catalizador. Actualmente, el índice se sitúa en torno a los 24.400 puntos. Y las previsiones no son para otro freno:
Los analistas apuntan a un incremento de más del 6% en las estimaciones de beneficios del sector tecnológico desde el inicio de la guerra en Ucrania. Para el primer trimestre de 2026, se esperan ganancias en picada del 44%. Esta tendencia, alimentada por las masivas inversiones en infraestructura de centros de datos de IA, se refuerza con la creciente adopción de estas tecnologías por parte de las empresas.
La adopción de la IA por parte de las empresas se incrementa a un ritmo constante, lo que sugiere que las ventas de hardware y software impulsados por la IA seguirán creciendo a buen ritmo. No sorprenda, por lo tanto, si el Nasdaq Composite alcanza los 30.000 puntos en el próximo año. Para lograrlo, el índice necesitaría un incremento de aproximadamente el 22% desde su valor actual.

Nvidia y tsmc: los pilares de la revolución
Nvidia (NVDA) y Taiwan Semiconductor Manufacturing (TSM) son dos compañías que están liderando la revolución de la inteligencia artificial. Su relación simbiótica es evidente: Nvidia diseña los chips de centro de datos de IA, y TSMC los fabrica. El dominio de Nvidia en el mercado de chips para centros de datos de IA – con un 81% de cuota de mercado según IDC – se debe a su ventaja competitiva y a su asociación con OpenAI, que utilizó sus unidades gráficas para entrenar ChatGPT hace cuatro años.
La capacidad de Nvidia para mantenerse a la vanguardia de la tecnología la ha convertido en la líder indiscutible del mercado. Su última generación de procesadores Vera Rubin promete un salto cualitativo respecto a sus predecesores Blackwell. La compañía espera vender un billón de dólares en procesadores Vera Rubin y Blackwell en 2026 y 2027, aprovechando su control sobre la cadena de suministro gracias a su relación con TSMC, que le permite fijar precios premium. Esta combinación de altos volúmenes de ventas y robusta capacidad de fijación de precios explica el esperado crecimiento del 75% en las ganancias no GAAP de Nvidia este año, tras un incremento del 60% el año pasado, con una previsión de otro aumento del 35% para su próximo ejercicio fiscal, llegando a 11,24 dólares por acción.
Con esta dinámica, el precio de Nvidia podría alcanzar los 337 dólares, lo que supondría un incremento del 67% desde su valor actual, convirtiéndola en una apuesta segura, incluso con una valoración de 25 veces las ganancias esperadas. TSMC, por su parte, controla el 72% del mercado de fabricación de semiconductores avanzados, según Counterpoint Research, lo que le permite seguir elevando los precios de sus chips, especialmente los de su tecnología 2nm. Se prevé un aumento de entre el 5% y el 10% en los precios de sus chips más avanzados, y la compañía ha confirmado que ha vendido toda su capacidad de producción hasta 2028. Los analistas anticipan que TSMC podría superar las previsiones de beneficios gracias a la creciente demanda de aceleradores de IA, con una potencial subida de sus ganancias hasta los 19,17 dólares por acción en 2027, un crecimiento del 55% anual hasta 2029. Incluso con un rendimiento en línea con las estimaciones actuales y una valoración de 30 veces las ganancias, la acción de TSMC podría subir hasta los 575 dólares, con un potencial de crecimiento del 57% en los próximos dos años.
Sin embargo, la creciente adopción de la IA y la sólida posición de Nvidia y TSMC sugieren que el Nasdaq Composite podría superar con creces las expectativas, alcanzando los 30.000 puntos en el próximo año. Un salto del 12% en el último mes es una prueba de fuego que confirma la dirección.
