Netflix gasta 42.000 millones en un golpe de mano mientras spotify crece sin deber un dólar
Netflix acaba de apostar su futuro en una única carta: 42.200 millones de dólares en efectivo para tragar Warner Bros. y convertirse en el dueño de la mitad del contenido que ves. Spotify, sin hacer ruido, suma 38 millones de usuarios nuevos y encadena su cuarto trimestre récord de márgenes. Dos ganadores, dos estrategias, un solo 2026 a la vista.
El día que netflix se ató la corbata y sacó la chequera
El 12 de enero pasó a la historia en Los Gatos: la compañía que nació alquilando DVDs por correo firmó el mayor desembolso en efectivo de su vida para adelantarse a Disney, Apple y Amazon. Conseguir el catálogo de HBO Max, la franquicia de DC y los derechos deportivos de TNT no es solo un capricho: es la única forma de justificar un precio por acción de 27,75 dólares cuando el flujo de caja libre ya no alcanza para recomprar acciones.
El truco: duplicar otra vez los ingresos por publicidad. En 2025 ya facturaron 1.500 millones en anuncios y robaron un 9 % del tiempo total de televisión en EE. UU. Ahora necesitan que la tarta crezca hasta los 3.000 millones para cubrir los intereses del puente de 42.000 millones que firmaron con JP Morgan. La deuda neta ya trepará al 3,4 veces el Ebitda. Si la integración se tuerce, el castigo será rápido: el 37 % de las acciones están en manos de fondos de crecimiento que no perdonan un solo trimestre.

Spotify gana la partida con la misma baraja de siempre
Mientras Netflix se compra un imperio, Spotify se limita a jugar mejor cada carta que tiene. El margen bruto ya roza el 33 %, el doble que hace tres años. Han sumado 751 millones de oyentes mensuales sin comprar ni una sola discográfica: solo han metido pérdidaless, vídeos musicales en 111 países y casi medio millón de audiolibros en inglés. El flujo de caja libre de 2.870 millones les sobra para devolver la deuda y aún les queda 1.200 millones en la caja.
La única mancha: la parte gratuita con anuncios retrocedió un 4 % interanual. El usuario medio ya paga 4,42 euros al mes y la compañía necesita que ese número suba si quiere alcanzar los 660 millones de beneficios operativos que prometen para el primer trimestre. El cambio de doble CEO —Norström y Söderström— funciona por ahora, pero dos jefes pueden generar dos estrategias. El mercado lo sabe: el título ha caído un 18 % en lo que va de año aunque los números hayan batido récords.
El precio del miedo y el precio del ego
Netflix cotiza a 37 veces beneficios de 2025 y ha cancelado los recompras. Spotify se paga 45 veces, pero sin deuda y con flujo creciendo al 34 % anual. El primero apuesta a que la fusión de catálogos justificará el precio; el segundo, a que la música y el audio sin dueño seguirán siendo suficientes.
La clave está en el tiempo. Netflix necesita que el trámite regulatorio europeo y estadounidense se cierre antes de que suban los tipos y estalle la guerra por los derechos deportivos. Spotify solo necesita que la gente siga prefiriendo escuchar antes que ver. La primera jugada es espectacular; la segunda, aburrida y rentable. En bolsa, la audacia se premia hasta que la cuenta de resultados habla. Esta vez, la cuenta lleva fecha tope: el 30 de junio de 2026, cuando Netflix deberá presentar los primeros números combinados. Ahí sabremos si el riesgo valió la pena o si el que creció despacio se llevó la partida.