Netflix hace saltar la banca: sube sus precios 2 dólares y se frotan los puños

Justo cuando la factura de la luz y el supermercado ya sangran, Netflix ha decidido que su cuota también quiere su parte del pastel. A partir de hoy, los nuevos clientes pagan 1 dólar más por el plan con anuncios (8,99 $) y 2 dólares más por los planes sin publicidad, que ya cuestan 19,99 $ y 26,99 $. Los veteranos notarán el mordisco en su próximo cobro.

La guerra de plataformas se cobra otra víctima: tu bolsillo

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La jugada no es aislada. Disney+, Apple TV+, Spotify y Paramount han apretado también el gatillo de los aumentos en los últimos meses. El mensaje es claro: el streaming deja de ser el chollo post-crisis para convertirse en un lujo recurrente. Y Netflix, con 260 millones de suscriptores, sabe que puede permitírselo. ¿Por qué? Porque la factura del aburrimiento sale más cara que la de la plataforma.

Los analistas de JPMorgan calculan que la escalada puede añadir 1.700 millones de dólares anuales a las arcas de la compañía. Una cifra que, en teoría, debería animar al accionariado, aunque el título apenas se mueve en bolsa y sigue a un tercio de los máximos de junio. El mercado ya no aplaude los aumentos: explica resultados, y los de Netflix llegan el 16 de abril, justo después de retirar la oferta por Warner Bros. Discovery.

El truco de la magia está en que nadie cancela. O casi. El estudio interno de la firma asegura que la tasa de fuga no se inmuta: la gente cambia de café, no de serie. Mientras tanto, los competidores observan desde la trinchera: si la audiencia traga estos precios, habrá segunda oleada antes de que acabe el año.

La moraleja no admite lecturas románticas: el streaming ya no es el refugio barato del confinamiento. Es el nuevo cable de la era digital, solo que ahora el mando lo tienen ellos y la factura la pagas tú, mes tras mes, sin ni siquiera cambiar de canal.