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New era energy impulsa un centro de datos gigante en texas con capital privado

En un movimiento estratégico que podría redefinir el panorama de la computación de alto rendimiento en el suroeste de Estados Unidos, New Era Energy & Digital (NUAI) ha anunciado una ambiciosa joint venture para construir un campus de centros de datos en West Texas, con capacidad para superar los 1 gigavatio. La apuesta, que involucra a Stream Data Centers y a un inversor institucional aún no revelado, apunta directamente al auge de la inteligencia artificial y la necesidad de infraestructuras robustas para soportarla.

Un proyecto en ector county con miras a la ia

Un proyecto en ector county con miras a la ia

El campus, ubicado en Ector County, cerca de Odessa, Texas, se extenderá por un terreno de 438 acres y se desarrollará en múltiples fases. New Era aportará el control del terreno y sus conexiones locales, mientras que Stream Data Centers, con experiencia en desarrollo, arrendamiento y operación de centros de datos, se encargará de la gestión diaria. La financiación, según los términos del acuerdo preliminar, correrá a cargo del inversor institucional, que también buscará capital de deuda.

Lo que nadie cuenta es que New Era no se limitará a ser un mero proveedor de terreno. La compañía planea co-invertir en el proyecto, buscando generar ingresos recurrentes a través de la distribución de los flujos de caja operativos una vez que las primeras fases estén en funcionamiento. La estructura se formalizará a través de una nueva sociedad de responsabilidad limitada (LLC), con salvaguardas diseñadas para proteger los intereses de New Era como socio.

“La elección de Stream y un proveedor de capital de infraestructura de primer nivel para asociarse con New Era valida el valor estratégico de nuestro campus TCDC y la solidez de nuestra estrategia de desarrollo,” declaró E. Will Gray II, CEO de New Era, en un comunicado. El acuerdo, aunque aún no definitivo, marca un paso importante hacia la materialización del proyecto, que podría convertir a West Texas en un nuevo polo tecnológico.

La cifra habla por sí sola: 1 gigavatio de capacidad. En un momento en que la demanda de potencia para alimentar la inteligencia artificial se dispara, este centro de datos se posiciona para ser un actor clave en el suministro de la infraestructura necesaria para el futuro de la computación, dejando claro que el desierto texano podría convertirse en el nuevo Silicon Valley de la IA.