Nike se tambalea: europa complica la recuperación tras china
La fortaleza de Nike, esa marca omnipresente en el asfalto y las pistas, se encuentra en una encrucijada. Mientras la atención se centra en las dificultades en China, una debilidad igualmente preocupante emerge en Europa, donde las ventas cayeron un 7% en el tercer trimestre fiscal de 2026. No es una simple corrección; es una señal de que la estrategia del gigante deportivo necesita un ajuste urgente.
La tormenta perfecta en el viejo continente
La caída en Europa, Medio Oriente y África (EMEA) no es producto de un solo factor. Según los últimos resultados presentados, la demanda de ropa deportiva se ha debilitado, agravada por un panorama minorista repleto de promociones agresivas. Matthew Friend, CFO de Nike, lo reconoció: “Nuestro negocio de performance continuó ganando impulso, liderado por un crecimiento de doble dígito en running, pero la ropa deportiva se desplomó en doble dígito y las ventas reales no coincidieron con las expectativas de entrada en stock.” La proliferación de descuentos, impulsada por los minoristas para deshacerse del exceso de inventario, ha erosionado los márgenes de Nike.
La cifra habla por sí sola: el inventario de la compañía se disparó un doble dígito interanual, con un aumento de unidades de casi el 10%. Esto, sumado a las agresivas promociones en la plataforma digital de Nike para eliminar stock al final de la temporada, ha provocado un aumento en los descuentos y una mayor proporción de ventas en outlets.

Un cambio de rumbo en el liderazgo y la estrategia
Pero hay un detalle que el mercado no parece asimilar completamente: Nike está intentando un cambio radical en su enfoque en EMEA. Tras una reestructuración del liderazgo en enero, con la llegada de César García como nuevo vicepresidente y director general, la compañía apuesta por una estrategia “city-led”, es decir, adaptando la oferta a las particularidades de cada mercado local. “Ha sido uno de nuestros mayores obstáculos”, admitió Elliott Hill, CEO de Nike, reconociendo la falta de un mercado totalmente integrado en la región.
El plan ahora es fortalecer la colaboración con los minoristas, mejorar la narrativa en el punto de venta y conectar de forma más cercana con las comunidades locales. Se trata de presentarse como “Nike local”, en lugar de una marca global homogénea. El camino es arduo, pero la empresa insiste en que sus “acciones Win Now” en la región, diseñadas para impulsar el crecimiento a corto plazo, seguirán dando frutos.
A pesar de este esfuerzo, los resultados del tercer trimestre fiscal de 2026 no fueron alentadores: los ingresos netos se estancaron en 11.300 millones de dólares, con una caída del 3% a tipo de cambio constante. Las ganancias netas se desplomaron un 35%, llegando a los 520 millones de dólares. La proyección para el cuarto trimestre tampoco es optimista: Nike espera una caída del 2% al 4% en los ingresos, con un crecimiento modesto en Norteamérica compensado por las pérdidas en China y Converse.
La reacción del mercado fue inmediata: las acciones de Nike se hundieron más del 14% en la sesión del miércoles, evidenciando la desconfianza de los inversores. La compañía ha suspendido la publicación de previsiones anuales y a largo plazo, lo que deja en el aire el futuro cercano de la marca. La pregunta que flota en el aire no es si Nike puede superar estos desafíos, sino si lo hará a tiempo para mantener su posición de liderazgo en un mercado cada vez más competitivo.