negocios

Nike se tambalea: vende más pero wall street castiga su magro 35% de beneficio

Nike ha logrado lo imposible: batir las previsiones y, aun así, que su acción se desplome más de un 2% en las operaciones tras el cierre. El fabricante de Oregon anunció un beneficio neto de 35 centavos por título, un desplome del 35% interanual, aunque por encima del 29 que temían los analistas. Los ingresos se mantuvieron planos en 11.280 millones de dólares, rozando también el consenso de 11.230 M. La recompensa bursátil: borrar la subida del 3% previa al informe y tocar mínimos desde 2017.

El talón de aquiles está en la ropa

El calzado resistió. Con 7.350 millones, creció un 2% y superó los 7.200 que se esperaban. La ropa, en cambio, fue el pinchazo: 3.180 millones, plano y por debajo de los 3.350 previstos. En la conferencia, el nuevo CEO Elliott Hill habló de «mejorar la salud y la calidad del negocio», pero el mercado solo atendió a la línda de P&L.

El mapa territorial desvela otra grieta. América del Norte avanzó un 3% y alcanzó los 5.000 millones, en línea. Gran China, el motor que Nike necesita para justificar su prima de valor, retrocedió un 7% hasta 1.620 millones, aunque batió el temor de 1.497 M que planeaba entre los bancos de inversión. La desaceleración consumista en el gigante asiato se antoja crónica y costosa.

Canal directo en caída libre

Canal directo en caída libre

Lo que más escuece a los gestores de fondos es la contracción del canal Nike Direct: -4% en conjunto. Las tiendas propias cedieron un 5% y el digital, la gallina de los huevos de oro pandémica, se desplomó un 9%. Solo el mayorista salvó la cara con un +5%, impulsado por la reposición de inventarios en Norteamérica tras años de desabastecimiento.

El balance refleja la reconversión en marcha: limpiar exceso de stock, reducir descuentos y reconquistar margen. Pero el tiempo se agota. La acción acumula un -17% en lo que va de año y se coloca como la sexta peor del Dow Jones. El múltiplo EV/EBITDA se aproxima ya a 16×, terreno de ganga para los value si creen en la recta final del plan Hill.

Wall Street castiga primero y pregunta después. La moraleja: batir estimaciones ya no basta cuando el beneficio se desangra más de un tercio. Nike tiene nuevas zapatillas, nueva estrategia y nuevo CEO, pero lo que no tiene es margen de error. La próxima jugada será subir precios sin perder volumen en un consumidor que vacila. Si falla, el soporte de 45 dólares, no el slogan, será lo que justifique su fama.