Norma group vende su negocio de agua y se reinventa desde cero
NORMA Group llega a 2026 sin deuda. Eso, después de un 2025 que la propia consejera delegada Birgit Seeger describió como «muy duro y desafiante», no es un detalle menor: es el punto de partida de una transformación que la empresa alemana lleva meses preparando y que ahora, con 650 millones de euros en el bolsillo tras vender su negocio de Gestión del Agua, tiene financiación para ejecutar.
La venta que lo cambia todo
El cierre de la desinversión del negocio de Water Management es lo que Seeger llamó un «hito». No es retórica corporativa: esos 650 millones de euros netos eliminan de un plumazo una deuda neta que a finales de 2024 superaba los 330 millones de euros. La empresa entra en el nuevo ejercicio no solo sin pasivo financiero neto, sino con capacidad para devolver hasta 260 millones de euros a sus accionistas mediante recompra de acciones y reducción de capital, sujeta a aprobación en la junta general.
El dividendo propuesto es de 0,14 euros por acción, lo que implica un payout del 31% sobre el beneficio neto ajustado de 2025, en línea con la política declarada del 30%-35%. Pequeño, sí. Pero coherente con una empresa que está en modo reconstrucción.

Los números de la «newnorma»: un año para olvidar, con matices
La empresa que queda tras la venta —lo que internamente llaman «NewNORMA»— registró en 2025 unas ventas netas de 821,7 millones de euros y un EBIT ajustado de apenas 6,3 millones, lo que deja un margen ridículo del 0,8%. El año anterior, ese mismo perímetro había generado 33 millones de EBIT ajustado sobre una base de ventas de 882 millones.
El director financiero en funciones, Okan Celiker —literalmente en su segundo día en el cargo cuando presentó estas cifras—, desgranó el deterioro con precisión quirúrgica. La caída de ventas responde a tres factores: un impacto de volumen y precio de 41 millones de euros, un efecto divisa negativo de entre 18 y 19 millones arrastrado principalmente por el cruce euro-dólar, y la debilidad generalizada de la demanda en los mercados finales.
Por unidades de negocio, Mobility and New Energy —el segmento más grande, con 570 millones de euros en ventas ajustadas— cayó un 7% en términos comparables. Industry Applications, reordenada tras reasignar 34 millones de euros desde Mobility, se quedó en 252 millones con una caída del 6% like-for-like. No hay ningún segmento que haya brillado en 2025.

El peso de los ajustes: 90 millones en el ebit que distorsionan la foto
Aquí está la trampa contable que cualquier analista debe tener clara antes de comparar cifras. Los ajustes al nivel de EBIT en 2025 suman aproximadamente 90 millones de euros. De ellos, 55 millones corresponden a amortización de PPA —la asignación del precio de compra de adquisiciones históricas—, con 50 millones adicionales vinculados a acciones en EMEA comunicadas previamente. Son partidas que no implican salida de caja, pero que destrozan el margen reportado.
A nivel EBITDA, los ajustes de 2025 fueron de 32 millones, principalmente indemnizaciones del programa de transformación. Para 2026, Celiker anticipa otros 24 millones de euros de ajuste EBITDA al acelerar iniciativas de reestructuración, y unos 29 millones al nivel de EBIT, incluyendo 5 millones adicionales de PPA que irán decreciendo en los próximos años.
Las perspectivas para 2026: modestas, pero con una lógica clara
Seeger fue directa al definir 2026 como «año de reinicio». La guía que acompaña esa declaración es austera: crecimiento de ventas entre el 0% y el 2%, margen EBIT ajustado entre el 2% y el 4%, y un flujo de caja operativo neto de entre 10 y 20 millones de euros. Nada espectacular. Pero la dirección insistió en que las cifras de los dos primeros meses del año y un marzo «completado y actualizado» ya están incorporados en esas previsiones.
Las hipótesis macro que sostienen la guía incluyen impactos geopolíticos estables —tarifas incluidas—, inflación de costes laborales similar a 2025, y precios de energía y materias primas sin grandes movimientos. Celiker reconoció que eligieron dar rangos precisamente por la incertidumbre geopolítica y económica, aunque dijo sentirse «muy confiado» en esas horquillas. En cuanto al BPA para 2026, la empresa ha decidido pausar la orientación por la posible ampliación de capital pendiente de aprobación en la junta.
La estrategia detrás del nombre: cuatro pilares y un calendario
Seeger presentó la hoja de ruta de NewNORMA con cuatro ejes: reestructuración y mejora de SG&A, optimización del mapa de plantas, un impulso comercial agresivo y evaluación de crecimiento orgánico e inorgánico en mercados seleccionados. La empresa ya ha cerrado dos fábricas en China y está ajustando operaciones en México.
Los mercados que NORMA tiene en el radar son electrodomésticos, aeroespacial, ciencias de la vida y centros de datos. La dirección reconoció sin ambages que la compañía tiene «los productos adecuados» pero cuotas de mercado bajas en esos segmentos por haber estado mirando hacia otro lado. Eso es, al menos, una diagnosis honesta.
El calendario que Seeger trazó es concreto: 2026 para reiniciarse, 2027 para optimizar y mejorar el rendimiento, y a partir de 2028, crecer. La actualización estratégica completa —con objetivos financieros para los años exteriores— está prevista para la segunda mitad de 2026.
Los ahorros del programa de transformación fueron de 4,5 millones de euros en 2025. Se espera que lleguen a 15 millones en 2026, con algunas iniciativas adelantadas que podrían mejorar el perfil de beneficios ya en 2027. La posición de caja neta objetivo al cierre de 2026 es de entre 70 y 90 millones de euros. NORMA ha pagado su deuda, ha devuelto capital y ahora tiene que demostrar que sabe construir un negocio industrial rentable desde la base. El reloj ya corre.