Ondas apunta al 125 % de revalorización: los fondos compran y los ‘short’ sudan
Mientras Wall Street discute si 2026 traerá recesión, un diminuto fabricante de drones acaba de soltar unos resultados que suenan a estruendo: +629 % de facturación en el cuarto trimestre y previsión de 375 M$ para todo el año. Ondas Holdings se ha quedado sin stock en algunos modelos y, sin embargo, su cotización apenas se inmuta. Ahí reside la trampa… y la oportunidad.
El ‘gap’ entre precio y números crea un caldo short-squeeze
La compañía cerró 2025 con 30 M$ de ingresos, multiplicando por siete la cifra previa. La culpa de ese despegue la tienen los contratos gubernamentales de vigilancia fronteriza y los pedidos de drones anti-drones que ni Elbit ni Raytheon quieren elaborar por margen bajo. Ondas lo hace y, de paso, integra inteligencia de Palantir para que la misión se cumpla sin un operador tras el joystick.
Pero la Bolsa castigó el comunicado con un –3,4 % el día de la publicación. ¿Por qué? Porque los ‘shorts’ representan el 35 % del flotante y han mantenido al papel en un corral durante meses. La última fecha de corte, 28 de marzo, mostró 9,2 M de acciones prestadas, una cifra que, en valores absolutos, duplica la capitalización de media docena de ‘small-caps’ del sector.
Los analistas no se lo creen. Needham subió su objetivo a 23 $, H.C. Wainwright se quedó en 20 $ y Lake Street repitió 19 $. El consenso apunta ahora a un 60 % de upside; si el título alcanza el techo de 23 $, hablamos de +125 % desde los 10 $ actuales. La clave: la compañía ya no necesita tocar puertas de banca. Terminó el ejercicio con 1.500 M$ en caja tras la última ampliación y, según su CFO, «no prevemos dilución adicional salvo para compras de tecnología complementaria».

El pentágono prueba y repite: 68 m$ de pedidos pendientes
La deuda cero y el backlog de 68,3 M$ dan oxígeno a un multiplicador de beneficios que el mercado no ha descontado. El 80 % de esa cartera corresponde a pedidos firmados con el US Army y el Departamento de Seguridad Nacional para 2026. El plazo de entrega medio: nueve meses. O lo entregas o devuelves el adelanto más cláusula penal. Ondas optó por duplicar la plantilla de ensamblaje en Melbourne, Florida, y subcontratar componentes en Tijuana para evitar cuellos.
La adquisición de World View, anunciada en paralelo, añuye globos estratosféricos que elevan la red de sensores a 30 km de altura. La foto global: un ejército de drones tácticos, globos de larga duración y software de Palantir que convierte la imagen en datos antes de que el enemigo mueva un dedo. A eso se suma el servicio ‘robot-as-a-service’ que ya genera ingresos recurrentes para clientes petroleros que vigilan oleoductos en Texas.

¿Quién se sube y quién se quema?
Los insiders compraron 1,4 M$ de acciones en febrero a 8,5 $. Desde entonces, Northern Trust elevó su participación al 3,1 % y BNY Mellon abrió posición por primera vez. El flujo neto de instituciones en Q1 roza los 120 M$, según 13F filtrados. La lectura: el ‘smart money’ aprovecha el miedo de los minoristas que miran el gráfico de cinco días y ven solo volatilidad.
El riesgo está servido: cualquier retraso en la entrega de los drones de alta autonomía podría activar cláusulas y transformar el backlog en pasivo. Además, la competencia de Anduril y Shield AI se financia con capital privado sin escrúpulos contables. Pero la dirección blindó 2026 con contratos ‘take-or-pay’ y penalizaciones cruzadas que obligan al cliente a pagar incluso si cancela. Un seguro que muy pocas ‘small-caps’ pueden exhibir.
La próxima chispa puede llegar en julio, cuando Ondas presente el piloto de reconocimiento marítimo para la Armada. Si el demo supera los 24 h de vuelo sin intervención, el contrato base se disparará de 39 M$ a 120 M$ adicionales. La cotización, entonces, podría despedirse de los dos dígitos y dejar a los ‘shorts’ sin cobertura.
Ondas ya no es una promesa; es un proveedor con facturas que cobrar. El mercado, por ahora, regala la entrada. Cuando los números del Q1 confirmen 39 M$ de cifra, el tren habrá partido. Y los que ahora dudan comprarán caro… o se quedarán en el andén mirando cómo un dron sin piloto se lleva sus ganancias.
