Oneq se hunde 10% y el culpable no es solo el 4,42% del t-note

El Fidelity Nasdaq Composite Index ETF (ONEQ) ha perdido ya un 10% en lo que va de 2026 y la herida sigue sangrando. El motivo: la rentabilidad del bono a 10 años se dispara hasta el 4,42% y Nvidia arrastra el 11% del fondo a la misma velocidad que cotiza su GPU.

El t-note marca el ritmo de la sangría

El fondo replica 1.031 valores del Nasdaq Composite, pero el 64% de su peso se lo llevan tecnología y servicios de comunicación. Eso lo convierte en un termómetro perfecto del miedo a las tasas. Cada punto base que sube el T-Note resta valor actual a flujos futuros que, en el papel, parecen lejanos. La curva no miente: el 10 años tocó suelo en agosto, remontó 40 pb en un mes y ahora acecha el 4,6% que ya vio en mayo del año pasado. Si lo cruza, el descuento se vuelve el boogey-man de Apple, Microsoft y compañía.

La Reserva Federal mantiene el fed funds en 3,75% desde diciembre, pero el mercado de bonos se ha adelantado: o cree que la inflación se ha quedado a vivir o que el crecimiento no doblará la rodilla. Cualquiera de las dos lecturas es veneno para los PER astronómicos de las mega-caps.

Nvidia se come la cartera y la esperanza

Nvidia se come la cartera y la esperanza

Solo dos nombres concentran más del 22% del ETF: Nvidia y Apple. La primera está descontando un ciclo de inversión en centros de datos que ni siquiera Goldman Sachs ve infinito. Tras caer un 14% en las últimas cuatro semanas, la acción arrastra al fondo con la misma fuerza con la que impulsó su ascenso en 2023. Apple, por su parte, se deja un 8,4% en el año y deja a los gestores indexados sin margen: tienen que comprarla porque su ponderación lo dicta, pero cada nuevo recorte multiplica el efecto palanca.

El VIX en 27,4 —percentil 94 del último año— no ayuda. La volatilidad esperada convierte cada guía trimestral de Jensen Huang en un evento de riesgo sistémico para los 8.770 millones que permanecen bajo gestión en ONEQ.

El siguiente 12 meses se escriben en dos parámetros

Primero: si el T-Note baja y la Fed abre la puerta a recortes, el flujo volverá al crecimiento con la misma velocidad que huyó. Segundo: si Nvidia estabiliza su narrativa de IA —o, mejor, la expande— el rebote será desproporcional, porque el fondo le ha cedido el timón. La receta de Monchi Sánchez: vigila el FRED los viernes a las 16:00 y marca en rojo el día en que la empresa californiana presente resultados. El resto es ruido.

El coste de oportunidad de estar fuera se mide en décimas de tipo y en dólares por acción de Nvidia. La rentabilidad futura de ONEQ se decide antes en el mercado de bonos que en el de tech. La lección: un ETF que promete diversificación puede quedar secuestrado por dos tickers y un papel del Tesoro. Bienvenidos al 2026.