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Oracle abre la caja negra: 162.000 empleos en la diana para salvar su apuesta millonaria por la ia

Oracle va a despedir a miles de empleados en plena fiebre de centros de datos de inteligencia artificial. La factura de competir con AWS, Google y Microsoft se la cobran ahora los trabajadores. La compañía, que ya quemó 10.000 millones de dólares en seis meses, necesita 50.000 millones más para no quedarse atrás en la carrera de la nube.

El rodillo de la eficiencia llega a austin

La primera oleada de despidos arrancará este mismo mes de marzo y afectará a todas las divisiones, incluidos los equipos que Oracle considera redundantes gracias a la automatización que vende. La cúpula dirigida por Safra Catz ya ha congelado nuevas contrataciones en su unidad cloud. El mensaje interno es claro: la máquina de hacer dinero pasa por recortar la plantilla que la hizo posible.

La cifra habla por sí sola: 162.000 personas trabajaban para Oracle al cierre de su último ejercicio fiscal. Nadie se atreve a pronosticar cuántos sobrevivirán al ajuste, pero fuentes internas consultadas por Inversión Jota apuntan a un número que ronda el 8% del total. En la sede de Austin ya circula un eufemismo: “reasignación de talento hacia prioridades estratégicas”. Traducción: despacho exprés.

Meta, xai y openai exprimen la caja

Meta, xai y openai exprimen la caja

Los grandes clientes de infraestructura —Meta, xAI y OpenAI— explican en parte el agujón de caja. Oracle eleva ahora su capex para 2026 hasta los 50.000 millones de dólares, 15.000 millones más de lo previsto. La promesa es construir la red de servidores más potente del planeta, capaz de entrenar modelos de lenguaje que consumen más electricidad que Portugal. El problema: esos chips de Nvidia no se pagan con promesas.

El mercado castigó la jugada. El bono corporativo de Oracle a 10 años rinde 120 puntos básicos por encima del Tesoro, el nivel más alto desde 2020. La deuda neta supera los 75.000 millones y la calificación de Moodys se tambalea a un escalón del grado basura. La lógica de Wall Street es simple: si la IA no genera ingresos rápido, el interés se come los márgenes.

Goldman sachs mantiene la apuesta… por ahora

Goldman sachs mantiene la apuesta… por ahora

El banco de inversión sigue incluyendo a Oracle en su cesta de “12 acciones de IA para comprar”, pero el informe interno —al que ha tenido acceso este diario— añade una advertición: “Revisaremos la tesis si el FCF no mejora en los próximos dos trimestres”. Los analistas temen un efecto dominó: cuanto más se invierta, más personal se despedirá para compensar la caída de beneficios.

La ironía es servida: la compañía que vende software para hacer más eficientes a los demás aplica la tijera en casa. Larry Ellison, fundador y hoy consejero delegado de tecnología, predijo en 2023 que la IA reduciría la jornada laboral a tres días. No contó que el método incluiría la carta de despido como primer paso.

Oracle cierra la semana con una capitalización de 490.000 millones de dólares, cifra que supera el PIB de Colombia. Puede permitirse el lujo de endeudarse, pero no el de fallar. La próxima presentación de resultados, en junio, será un interrogatorio en toda regla: demostrar que la apuesta por la IA genera flujo de caja antes de que los inversores pongan el grito en el cielo. Si no lo logra, los despidos de marzo serán solo el ensayo de una tragedia mayor.