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Oracle recorta plantilla: la ia exige sacrificios en el gigante tecnológico

Oracle, el gigante del software, ha asestado un nuevo golpe a sus empleados, despidiendo a miles en una purga interna que coincide con la voraz expansión de la inteligencia artificial. La noticia, filtrada por CNBC y Business Insider, pone de manifiesto la presión que las empresas tecnológicas están sufriendo para financiar su apuesta por la IA, incluso a costa de ajustar sus plantillas.

La sombra de la ia se cierne sobre el empleo tecnológico

La sombra de la ia se cierne sobre el empleo tecnológico

La cifra, aunque no confirmada oficialmente por Oracle, podría alcanzar las “miles” de personas, según CNBC. Estos despidos se suman a una ola de recortes que ya han afectado a gigantes como Meta y Amazon, todos ellos buscando optimizar costes mientras invierten sumas astronómicas en infraestructura para la IA. La ironía es palpable: la tecnología que promete revolucionar el mercado laboral, también está generando la necesidad de reducir personal en las empresas que la impulsan.

El mercado, sin embargo, parece reaccionar con optimismo. Las acciones de Oracle subieron un 6% en la sesión del martes, impulsadas también por las expectativas de un acuerdo de paz en Oriente Medio, según declaraciones del presidente Trump. Pero esta breve tregua en los mercados no disfraza el problema de fondo: Oracle arrastra una pesada deuda, fruto de una inversión masiva en centros de datos, y depende en gran medida de unos pocos clientes clave, incluyendo OpenAI. La dependencia de OpenAI es un factor de riesgo que preocupa a los inversores.

Lo que nadie cuenta es que este no es el primer ajuste. Oracle ya había realizado despidos meses atrás, lo que sugiere una estrategia de reestructuración a largo plazo. Además, el desplome de casi un cuarto del valor de sus acciones desde principios de año refleja una creciente desconfianza en la capacidad de la compañía para navegar en este nuevo panorama tecnológico. La apuesta por la IA tiene un coste, y Oracle está dispuesto a pagarlo, aunque eso signifique recortar la plantilla.

La pregunta que queda en el aire es si estos recortes son una medida temporal para capear la tormenta de la inversión en IA, o si presagian un cambio estructural en el modelo de negocio de Oracle. La respuesta, probablemente, se encuentre en la velocidad con la que la compañía pueda rentabilizar su apuesta por la inteligencia artificial y diversificar su base de clientes. La cuenta atrás ha comenzado.