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Oracle sacrifica a miles para alimentar su apuesta por la inteligencia artificial

Oracle acaba de firmar la sentencia de muerte laboral de miles de empleados mientras sus acciones se disparan un 5%. La paradoja es brutal: despiden para invertir en IA, y el mercado aplaude con la cartera.

La compañía de Larry Ellison se niega a confirmar cifras, pero los foros de empleados arden. Reddit, X y Blind se llenan de mensajes de trabajadores que recibieron el email de despedida este martes. El silencio corporativo solo alimenta el caos interno.

El precio de competir con google y amazon

Detrás de la carnicería hay una guerra por la nube. Oracle necesita fondos para construir más centros de datos capaces de entrenar modelos de IA. Sus rivales —Google Cloud y AWS— llevan años ventaja. La única forma de alcanzarles era reducir gastos operativos, y los sueldos son el primer objetivo.

El documento que la empresa presentó ante la SEC en marzo ya avisaba: Oracle preparaba un plan de reestructuración de hasta 2.100 millones de dólares para 2026. La mayor parte irá a indemnizaciones. El resto, a cerrar oficinas y cancelar contratos.

La ironía es que mientras los empleados empacan sus cajas, los inversores celebran. Las acciones han caído un 29% en 2025, pero este marte recuperaron terreno. Wall Street premia la eficiencia, no la estabilidad laboral.

La ola de despidos arrasa silicon valley

La ola de despidos arrasa silicon valley

Oracle se suma a la danza de la muerte tecnológica. Más de 70 empresas del sector han recortado 40.480 puestos en lo que va de año, según el tracker Layoffs.fyi. Meta, por ejemplo, despidió a cientos la semana pasada y planea recortar hasta el 20% de su plantilla.

El patrón es repetitivo: despiden en áreas tradicionales para contratar ingenieros de IA. Los algoritmos no solo reemplazan trabajos; también justifican que se eliminen los que quedan.

Oracle tenía 162.000 empleados en mayo. Ahora, nadie sabe cuántos sobrevivirán la próxima ronda. Lo que sí está claro es que la era de la inteligencia artificial se está construyendo sobre los escombros de la estabilidad laboral.